19/06/2026 19:06 - Tecnologia
Visualización artística del interior de la Tierra con ondas sísmicas viajando desde Japón hacia el núcleo externo y rebotando de vuelta. Capas terrestres en diferentes colores (corteza marrón, manto naranja, núcleo externo amarillo brillante). Flechas curvas mostrando el recorrido de la onda. Estilo científico-educativo moderno y limpio.
El viernes 11 de marzo de 2011, a las 14:46 hora local, un terremoto de magnitud 9.1 sacudió la costa de Honshu, la principal isla de Japón. El sismo —conocido como el Gran Terremoto y Tsunami del Este de Japón— fue el más fuerte registrado en la historia del país y el tercero de mayor magnitud en el mundo desde 1900. El epicentro se ubicó en el océano Pacífico, a unos 130 kilómetros al este de Sendai. El tsunami resultante, con olas de hasta 40 metros de altura, devastó zonas costeras y provocó el desastre nuclear de Fukushima. La tragedia dejó casi 20.000 muertos.
Ahora, un estudio publicado en la revista Science revela un fenómeno desconocido hasta ahora: aproximadamente 15 minutos después del terremoto principal, las estaciones GPS de Japón detectaron un desplazamiento uniforme de todo el archipiélago hacia el este. El país se movió entre 5 y 6 milímetros en bloque, desde Hokkaido (la isla más al norte) hasta Kyushu (la más sureña).
La energía del terremoto generó una onda sísmica de corte (fase ScS) que viajó hacia el interior de la Tierra, llegó al núcleo externo (una capa líquida de aleación metálica a unos 2.900 km de profundidad), y rebotó de vuelta hacia la superficie. El recorrido total fue de aproximadamente 5.800 kilómetros.
La investigación fue liderada por la geofísica Sunyoung Park, de la Universidad de Chicago, en colaboración con Hiroo Kanamori (Caltech) y Luis Rivera (Universidad de Estrasburgo). Según el estudio:
El sismólogo Luis Rivera explicó: “La onda S baja al núcleo terrestre, rebota y sube a la superficie, pero entonces le vuelve a pasar lo mismo con la atmósfera, que no es un sólido, por lo que no se propaga por ella y tiene que volver a bajar”.
Los investigadores determinaron que el fenómeno abarcó una extensión de aproximadamente 3.000 kilómetros, lo que lo convierte en el evento sísmico de mayor extensión lateral documentado hasta ahora. Esto es entre 6 y 7 veces mayor que la longitud de ruptura del terremoto principal.
Japón se encuentra en una zona de doble subducción: cuatro placas tectónicas interactúan simultáneamente (Placa del Pacífico, Placa de Filipinas, Placa Euroasiática y Placa de Ojotsk). Según los autores, muchas fallas solo necesitaban ese “empujón” adicional que llegó del rebote en el núcleo para activarse en conjunto.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Desplazamiento detectado | 5-6 milímetros hacia el este |
| Tiempo después del sismo principal | 13-16 minutos |
| Recorrido de la onda ScS | ~5.800 km (ida y vuelta) |
| Extensión del evento | ~3.000 km |
| Magnitud del sismo original | 9.1 |
| Muertes causadas | Casi 20.000 |
Este descubrimiento tiene consecuencias importantes para la evaluación de riesgos sísmicos. Sunyoung Park advirtió: “Esto indica que los grandes terremotos pueden influir en la falla incluso después de que termina el sacudimiento principal. Esto añade un ángulo completamente nuevo del peligro sísmico que no conocíamos antes”.
El estudio demuestra que:
El terremoto de Tohoku ya había provocado efectos extraordinarios en el planeta:
Sin embargo, el nuevo hallazgo agrega una dimensión inesperada: el terremoto no terminó cuando cesó la sacudida principal. La energía liberada continuó interactuando con el interior del planeta y regresó a la superficie con consecuencias medibles.
Alfredo S. Quiroga