19/06/2026 22:55 - Salud
Persona activa haciendo ejercicio al aire libre con reloj inteligente, ambiente natural y luminoso
Investigadores del Instituto Cardiovascular de Mount Sinai publicaron en la revista Nature un estudio revolucionario que analizó datos de casi 91.000 personas. Los resultados son contundentes: dormir bien y hacer ejercicio regularmente pueden contrarrestar incluso factores de riesgo genéticos.
El estudio se centró en un fenómeno llamado hematopoyesis clonal, una mutación en los glóbulos blancos presente en el 25% de las personas mayores de 70 años y en el 50% de quienes superan los 80. Esta mutación favorece la aterosclerosis, el endurecimiento de las arterias que puede llevar a enfermedades cardíacas.
Es una mutación en las células sanguíneas que se acumula con la edad. Aunque no todas las personas que la tienen desarrollan problemas cardiovasculares, sí aumenta significativamente el riesgo. El estudio demostró que un estilo de vida saludable puede neutralizar este riesgo genético.
Cameron McAlpine, uno de los investigadores principales, confirmó que mantener hábitos saludables puede contrarrestar los efectos de estas mutaciones genéticas. Esto significa que nunca es tarde para empezar.
Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), los adultos mayores deberían dormir entre 7 y 8 horas por noche. El estudio del Mount Sinai demuestra que este descanso, combinado con actividad física, tiene un efecto protector directo sobre el sistema cardiovascular.
Kevin Shah, del MemorialCare Heart & Vascular Institute, destacó que el ejercicio ayuda a mantener:
Recomendación: 150 minutos semanales de actividad moderada a intensa.
El sistema glinfático, descubierto en 2012, es el encargado de limpiar el cerebro durante el sueño profundo, eliminando proteínas tóxicas como el beta-amiloide, vinculada al Alzheimer.
Una sola noche de insomnio altera la función cerebral e impide esta limpieza.
La Asociación Americana del Corazón recomienda una dieta basada en:
El estudio demuestra que no estamos condenados por nuestra genética. Incluso las personas con mutaciones que predisponen a enfermedades cardíacas pueden reducir significativamente su riesgo con cambios en el estilo de vida. Dormir bien, moverse más y comer sano son herramientas accesibles para todos.
Estudios previos ya habían vinculado la falta de sueño con problemas cognitivos, pero esta investigación del Mount Sinai va más allá al demostrar que el ejercicio y el sueño actúan sinérgicamente para combatir la inflamación sistémica que daña el sistema cardiovascular.
El trabajo fue posible gracias al análisis de datos de casi 91.000 participantes, lo que le otorga una solidez estadística notable. Los resultados fueron revisados por pares y publicados en Nature, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo.
Fuente: Instituto Cardiovascular de Mount Sinai, publicado en Nature, 18 de junio de 2026.
Alfredo S. Quiroga