20/06/2026 06:10 - Actualidad
Submarino militar argentino navegando en aguas del sur de Argentina durante el crepúsculo, con la silueta de montañas nevadas de Tierra del Fuego al fondo, atmósfera dramática y respetuosa
El actual capitán de corbeta Juan Gabriel Viana integró la última dotación del ARA San Juan como teniente de fragata y jefe de Navegación. Fue uno de los dos tripulantes que desembarcó antes del tramo final de la misión que terminó con la desaparición del submarino y la muerte de 44 compañeros el 15 de noviembre de 2017.
Su declaración en el Tribunal Federal de Santa Cruz, con sede en Río Gallegos, resultó fundamental para reconstruir los acontecimientos previos al naufragio. Viana dejó en claro que su salida del submarino no fue una decisión personal.
Viana explicó que tenía una comisión acordada con un submarino de la Marina de Brasil. Su participación en esa misión internacional estaba prevista desde tiempo atrás, aunque desconocía la fecha exacta.
Fue recién al llegar a la capital fueguina cuando el entonces comandante de la Fuerza de Submarinos, Claudio Javier Villamide, le informó que debía abandonar la unidad para cumplir ese compromiso.
"Yo no pedí desembarcar", recordó ante el tribunal. "Yo pensé que seguía con el submarino", añadió al describir que esperaba completar toda la misión junto al resto de la dotación.
Consultado sobre las condiciones de la nave al momento de zarpar, Viana fue contundente:
"No tenía miedo de salir en el submarino, consideraba y considero que el submarino estaba en condiciones de salir a navegar. No había algo que a mí me llame la atención o me haga preocupar con respecto a la seguridad del submarino".
El oficial sostuvo que estaba dispuesto a volver con el submarino desde Ushuaia a Mar del Plata y que nunca pensó en renunciar como submarinista tras la tragedia.
La Orden de Operaciones COFS 4/17 comenzó el 25 de octubre de 2017 con la salida desde la Base Naval de Mar del Plata. La primera etapa consistía en navegar hasta Ushuaia, donde arribaron el 4 de noviembre.
Viana describió que el submarino navegó habitualmente entre 40 y 60 metros de profundidad, con inmersiones puntuales de hasta 80 metros para realizar mediciones de propagación del sonido. Aclaró que esas profundidades estaban dentro de los límites operativos, ya que desde noviembre de 2016 la unidad tenía una restricción máxima de 100 metros.
| Fecha | Evento |
|---|---|
| 25 de octubre de 2017 | Zarpada desde Mar del Plata |
| 4 de noviembre de 2017 | Arribo a Ushuaia, desembarco de Viana y Vilte |
| 15 de noviembre de 2017 | Último contacto con el submarino |
Viana detalló dos situaciones que requirieron intervención durante la navegación hacia Ushuaia:
El testigo recordó un episodio ocurrido en el Canal Beagle, a la altura de Puerto Williams:
"En tránsito, al través de Puerto Williams, nos sobrevoló un avión y nos lanzó sonoboyas; esta información la brindamos ni bien llegamos al puerto. El comandante Fernández la elevó", declaró.
Las sonoboyas son dispositivos para detectar y registrar sonidos bajo el agua. Según explicó Viana, el objetivo de esa maniobra era obtener la firma acústica del submarino argentino, información que luego se traduce en inteligencia naval.
Viana también fue consultado sobre la patrulla de julio de 2017, aunque aclaró que no participó porque estaba de licencia por paternidad tras el nacimiento de su hijo.
El informe de esa navegación registró el ingreso de agua de mar al ventilador del tanque de baterías de proa durante una maniobra de snorkel, con una posible falta de estanqueidad de la válvula E-19, vinculada al sistema de ventilación.
El testigo indicó que su conocimiento provenía de conversaciones posteriores con integrantes de la dotación, incluyendo a la teniente de navío Eliana Krawczyk, y sostuvo que no tenía información de que se hubiera solicitado una obra correctiva para esa válvula.
Viana obtuvo la especialidad de submarinista en 2015 y participó de entre 13 y 15 navegaciones durante 2016, además de prácticamente todas las operaciones del ARA San Juan en 2017.
Al ser consultado sobre el nivel de preparación del personal embarcado, respondió:
"Mi opinión personal es que la tripulación tenía un nivel de profesionalismo muy alto".
Explicó que esa valoración se basaba en los años compartidos de navegación, las guardias realizadas y las distintas maniobras desarrolladas a bordo. También afirmó que nunca escuchó comentarios de oficiales, suboficiales o del comandante Pedro Martín Fernández que pusieran en duda la posibilidad de realizar la misión.
Viana también describió las circunstancias del desembarco de Humberto René Vilte, el otro integrante de la última dotación que no permaneció embarcado durante el tramo final.
Mientras estaban en Ushuaia, Vilte recibió una llamada informándole que su madre estaba internada en Jujuy. Viana canalizó el pedido ante el entonces segundo comandante de la unidad, Jorge Bergallo, quien autorizó el desembarco.
El debate se desarrolla desde el 3 de marzo de 2026 ante el Tribunal Federal de Santa Cruz. Los jueces Mario Reynaldi, Luis Giménez y Enrique Baronetto escucharon a más de 90 testigos durante más de tres meses.
Son juzgados cuatro ex altos mandos navales acusados de presuntas negligencias en el ejercicio de sus funciones vinculadas con la zarpada del submarino que implosionó el 15 de noviembre de 2017.
Hacia el final de su declaración, Viana destacó:
"En mi instinto de preservación natural, que tenemos todos, nunca tuve miedo de salir a navegar en el submarino".
El oficial también comentó que tras el siniestro tuvo reuniones con el entonces jefe de la Armada, Marcelo Srur, y con el ministro de Defensa, Oscar Raúl Aguad, para aportar información sobre la navegación. Además, pidió darse de baja de la comisión en Brasil para quedarse en tierra y colaborar en las operaciones de búsqueda SARSUB.
Fuente: Infobae
Alfredo S. Quiroga