02/07/2026 21:11 - Internacionales
La historia de Hernán Gil se ha convertido en un símbolo de esperanza para Venezuela. Este vigilante de 43 años fue rescatado este 2 de julio de 2026 tras pasar casi ocho días atrapado bajo los escombros de un edificio en Catia La Mar, estado de La Guaira.
El 24 de junio de 2026, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron a Venezuela, dejando una estela de destrucción. Hernán Gil se encontraba trabajando como vigilante en un edificio de siete pisos. Cuando ocurrió el sismo, el movimiento hizo que su garita de seguridad se desplazara, quedando protegida entre las paredes.
Su esposa, Gusbimar González, explicó a la agencia AFP que la clave de su supervivencia fue haberse refugiado debajo de una mesa y una silla. Gracias a esta acción, Gil no sufrió traumatismos ni lesiones graves. Es un verdadero milagro, declaró emocionada su esposa, con quien comparte un hijo de 10 años.
El rescate de Hernán Gil requirió un despliegue internacional de enorme magnitud. Rescatistas de siete países, incluyendo Estados Unidos, Chile, Costa Rica y El Salvador, trabajaron incansablemente día y noche para sacarlo con vida.
Según informó Infobae, los equipos lograron establecer contacto el domingo y desde ahí implementaron un complejo plan. Le suministraron 10,5 litros de agua y oxígeno a través de mangueras para mantenerlo hidratado y con aire.
Cristian Vera, líder del equipo USAR de Bomberos de Chile, describió la dificultad de la estructura. Finalmente, dos rescatistas excavaron un túnel de tres metros de largo para alcanzarlo, apuntalando las bases del edificio con maderas y hierros para evitar nuevos derrumbes. El jueves 2 de julio, Gil salió a la luz sano y salvo entre aplausos y abrazos.
El rescate de Hernán Gil llega en un momento de profundo duelo para Venezuela. Los terremotos del 24 de junio han dejado un balance oficial, al 2 de julio de 2026, de 2.295 muertos y 11.267 heridos, con estimaciones de entre 40.000 y 70.000 personas desaparecidas. La zona de La Guaira fue una de las más afectadas, con cientos de edificios dañados.
A pesar de la magnitud de la tragedia, la supervivencia de Gil es un recordatorio poderoso de la resiliencia humana y del valor del trabajo conjunto de la comunidad internacional. Es la primera vez que veo tantos países así en salvar una sola causa que es salvar a una persona, destacó Gusbimar González, resumiendo el espíritu de solidaridad que brilló en medio de la oscuridad.
Alfredo S. Quiroga