06/07/2026 16:47 - Tecnologia
El universo guarda secretos que la humanidad apenas comienza a comprender. Gracias a la tecnología espacial, hemos dado un salto gigante hacia el pasado.
Un equipo internacional de científicos, dirigido por la Universidad de California en Santa Bárbara (Estados Unidos), ha descubierto 31 de los cuásares más antiguos jamás encontrados. De este grupo, dos destacan como los más primitivos observados en la historia cósmica. Estos objetos irradiaban la luz de un billón de soles cuando el universo apenas tenía 670 millones de años. Los hallazgos, publicados en la revista 'Astronomy & Astrophysics', representan un avance extraordinario en la astronomía moderna.
Para entender la magnitud de este descubrimiento, es clave saber que los cuásares se encuentran entre los objetos más brillantes y energéticos del universo. Están alimentados por agujeros negros supermasivos que devoran materia en los centros de las galaxias. Su extrema luminosidad los hace visibles a través de enormes distancias cósmicas, actuando como faros que iluminan el pasado lejano.
Los científicos utilizan el 'desplazamiento al rojo' (redshift) para medir la edad y distancia de un objeto. Debido a la expansión del espacio-tiempo, la luz de lugares más lejanos se estira hacia longitudes de onda más largas (infrarrojo). Un corrimiento al rojo de 7 nos lleva a cuando el universo tenía solo 750 millones de años, menos del 6% de su edad actual.
Encontrar estos objetos primigenios desde la Tierra es casi imposible. La luz de estos cuásares se confunde con la atmósfera terrestre y estrellas cercanas. Es aquí donde entra el telescopio espacial Euclid, que ha supuesto un verdadero punto de inflexión. Según el autor principal del estudio, Daming Yang, Euclid permite buscar de forma mucho más eficiente en vastas áreas del cielo para capturar luz mucho más tenue.
De los 31 nuevos cuásares, 14 tienen un corrimiento al rojo de 7 o superior. Los dos más antiguos poseen corrimientos al rojo de 7,69 y 7,77, estableciendo un nuevo récord. Ambos se encuentran a poco más de 13.000 millones de años luz de distancia y surgieron durante los primeros 670 millones de años del universo.
El descubrimiento no solo se basó en telescopios avanzados, sino también en nuevos métodos de aprendizaje automático (machine learning) que permitieron examinar decenas de millones de fuentes y distinguir a los cuásares reales de los impostores. El equipo, que también desarrolló el software PypeIt para procesar datos en los telescopios Keck, ya tiene nuevos objetivos.
El próximo paso es ampliar la frontera para encontrar el primer cuásar con un corrimiento al rojo superior a 8, lo que lo situaría en los primeros 630 millones de años de vida del universo. Para ello, contarán con el Telescopio Espacial James Webb y el Atacama Large Millimeter Array (ALMA), con el fin de unir todo en una crónica cuásar de los primeros mil millones de años de nuestro cosmos.
Fuente: Heraldo.es
Alfredo S. Quiroga