22/07/2026 19:52 - Actualidad
Un hallazgo fascinante en la región de Xinjiang, al noroeste de China, acaba de reescribir la historia de la vida en la Tierra. Un equipo de científicos ha descubierto el ámbar más antiguo jamás encontrado, con una asombrosa antigüedad de 385 millones de años. Este descubrimiento, publicado el 22 de julio de 2026 en la revista Science Advances, empuja hacia atrás el registro geológico de este material en aproximadamente 65 millones de años, demostrando que las plantas terrestres producían resina mucho antes de lo que se creía.
El ámbar fue hallado en la Formación Hujiersite, datada en el Devónico Medio. Este período geológico, que abarcó desde hace unos 419 a 358 millones de años, es conocido como la 'era de los peces', pero también fue el momento en que la vida vegetal comenzó a expandirse sobre los continentes, desarrollando madera, hojas y raíces profundas. ¡Faltaba mucho tiempo para que aparecieran los dinosaurios!
Los investigadores, liderados por el Dr. Cihang Luo del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing, extrajeron 10 kilogramos de carbón de la formación rocosa. Dentro de ellos, hallaron 241 fragmentos microscópicos de ámbar, con tamaños que oscilan entre los 0,1 y 1,5 milímetros. Dado su tamaño diminuto, solo pudieron ser detectados utilizando luz ultravioleta, que hizo que brillaran de un azul espectacular frente a la roca oscura, y posteriormente fueron extraídos a mano bajo un microscopio.
Los análisis químicos (espectroscopía infrarroja y cromatografía de gases) revelaron que la composición de este ámbar antiguo es similar al producido hoy por las coníferas. Sin embargo, aquí surge el gran misterio: en el Devónico Medio, aún no existían las semillas ni los insectos. Entonces, ¿qué plantas lo produjeron y por qué?
Los científicos proponen que las autoras podrían haber sido plantas sin semillas, como las progimnospermas o las licópsidas. En cuanto a su función, la resina no habría servido para defenderse de insectos, sino que habría sido una innovación evolutiva crucial para protegerse de incendios forestales y hongos parásitos en un mundo donde los grandes bosques apenas comenzaban a formarse.
Este descubrimiento nos llena de esperanza y abre una puerta gigante para la paleontología. El Dr. Luo sugiere que materiales similares podrían estar escondidos en otras colecciones de carbón paleozoico. ¡El futuro nos depara más secretos revelados de nuestro fascinante planeta!
Fuentes: Los Andes, Infobae, Clarín, El Cronista.
Alfredo S. Quiroga