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11/11/2025 14:47 • POLITICA • POLITICA
El Sindicato de Camioneros, una de las organizaciones sindicales más influyentes de Argentina, ha vivido en los últimos meses una creciente disputa interna entre dos facciones. La primera, encabezada por Hugo Moyano, presidente histórico del gremio, y la segunda, liderada por su hijo Pablo Moyano, quien se ha presentado como candidato a la renovación de la dirigencia. Las tensiones se vieron exacerbadas por denuncias recientes sobre la falta de pago de salarios a empleados de los sanatorios del sindicato y por la acusación de que la esposa de Hugo Moyano, Graciela Carrizo, no habría regularizado esos pagos.
El pasado fin de semana, el sindicato organizó un torneo de fútbol para sus afiliados en una cancha ubicada en la zona de San Martín, Buenos Aires. El propósito del evento era fomentar la camaradería, pero rápidamente se transformó en una muestra visible de la rivalidad interna. Según los testimonios, cuando los equipos de la facción de Hugo y de Pablo se encontraron en el campo, comenzaron los insultos y, en cuestión de minutos, estalló la violencia.
Testigos describen que los jugadores y acompañantes intercambiaron puñetazos y patadas, mientras algunos espectadores trataban de intervenir sin éxito. La disputa se extendió a otras áreas del predio, con gritos que incluían acusaciones de corrupción y de “traición”. Los organizadores del torneo fueron obligados a suspender el partido y a solicitar la intervención de la policía local, que tomó declaración a varios involucrados.
Tras el incidente, varios dirigentes del sindicato emitieron comunicados denunciando la “actitud antidemocrática” de la facción contraria y pidiendo una reunión de urgencia para restablecer la unidad. Hugo Moyano, a través de su portavoz, calificó los hechos como “un lamentable episodio aislado” y reiteró su compromiso con la paz interna. Por su parte, Pablo Moyano acusó a su padre de “instrumentalizar la violencia” para mantener el control del liderazgo.
La pelea ha puesto en el foco la delicada situación del Sindicato de Camioneros, cuyo liderazgo será objeto de debate en la asamblea prevista para principios de 2026. La disputa también ha reavivado críticas de organismos de derechos laborales que ya señalaban una falta de transparencia y de democracia interna en la gestión del gremio.