Ir al contenido
Portada » Aventura épica por la Carretera Austral, la ruta más remota de Chile

Aventura épica por la Carretera Austral, la ruta más remota de Chile

Explora la legendaria Carretera Austral, una travesía de 1.240 km que atraviesa la Patagonia chilena. Desde sus puentes de madera hasta los glaciares milenarios, la ruta ofrece un reto para aventureros que buscan alejarse del mundo moderno y sumergirse en paisajes de fiordos, bosques y montañas imponentes.

Una ruta legendaria

La Carretera Austral (Ruta 7) recorre 1 240 km desde Puerto Montt hasta Villa O’Higgins, cruzando la zona más remota de la Patagonia chilena. Construida entre 1975 y 2000, esta vía se ha convertido en un referente para viajeros que buscan alejarse de la civilización y sumergirse en paisajes de fiordos, bosques ancestrales y glaciares.

Qué esperar en el camino

  • Terreno: tramos de grava, puentes de madera y pasos de río que pueden estar cerrados por lluvias.
  • Clima: variabilidad extrema; es común pasar de sol a nieve en cuestión de horas.
  • Vehículos recomendados: 4×4 con buena distancia al suelo y neumáticos de amplio caucho.

Puntos destacados

Entre los lugares imperdibles se encuentran el Parque Nacional Queulat con su impresionante Ventisquero Colgante, el Lago General Carrera y sus famosos mármoles, y la zona de Coyhaique, capital de la región de Aysén, que ofrece servicios básicos y opciones de alojamiento.

Consejos para una travesía segura

  • Revisar el estado de los puentes y pasos de río antes de iniciar el viaje; la autoridad local publica avisos en la web del Ministerio de Obras Públicas.
  • Llevar combustible suficiente: la distancia entre estaciones puede superar los 200 km.
  • Equipar el vehículo con extintor, cadena para nieve y botiquín de primeros auxilios.
  • Planificar pernoctas en refugios o campings habilitados; la red de hospedaje es escasa en los tramos más alejados.

Experiencia de viajeros

Quienes han completado el recorrido describen la Carretera Austral como una “catedral de la naturaleza”, donde cada curva revela panoramas que parecen sacados de una película. La sensación de estar al borde del mundo, combinada con el desafío de sortear caminos difíciles, convierte al viaje en una experiencia transformadora.