Hugo Souza, arquero de Corinthians, denunció haber recibido insultos racistas durante el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores contra Rosario Central, disputado el jueves 13 de agosto en el Gigante de Arroyito. El club brasileño repudió el hecho y pidió sanciones, mientras la Conmebol analiza los videos.

Un episodio que empaña la fiesta copera

El encuentro entre Rosario Central y Corinthians, que terminó 0-0, quedó manchado por una grave denuncia: el arquero brasileño Hugo Souza aseguró que fue víctima de insultos racistas por parte de la hinchada canalla durante todo el partido. El episodio ocurrió en el estadio Gigante de Arroyito, en el marco de la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores 2026.

Según relató el propio jugador, los insultos comenzaron durante el calentamiento y se extendieron a lo largo de los 90 minutos. “Me llamaron todo el partido mono, macaco y negro de mierda”, declaró Souza en zona mixta, visiblemente afectado por la situación.

La activación del protocolo antirracismo

A los 21 minutos del segundo tiempo, cuando se disponía a sacar desde su arco, Souza llamó al árbitro uruguayo Andrés Matonte para informarle lo que estaba sucediendo. El juez activó el protocolo antirracismo de la FIFA, realizando la señal de brazos cruzados en forma de “X” sobre su cabeza, aunque el partido continuó sin una interrupción prolongada.

Incluso Ángel Di María, capitán de Rosario Central, se acercó al sector de la tribuna y pidió que cesaran los insultos. Los altoparlantes del estadio también emitieron un llamado a los simpatizantes para evitar actos discriminatorios.

“No sé qué les pasa por la cabeza. No sé si creen que son más que nosotros, que son más humanos que nosotros, que son mejores que nosotros, pero espero que algún día esto cambie de verdad y que puedan hacer examen de conciencia”

Hugo Souza, arquero de Corinthians

El descargo del jugador y el repudio del club

Souza, de 27 años, exjugador de Flamengo y Chaves de Portugal, amplió su testimonio y aclaró que los futbolistas canallas no tuvieron responsabilidad: “Los jugadores incluso me pidieron perdón por la actitud de la afición. No fue una actitud de los jugadores del Rosario, fue una actitud de la afición”, señaló.

El Sport Club Corinthians Paulista emitió un comunicado oficial en el que repudió enérgicamente el hecho: “El club repudia vehementemente y lamenta un episodio más de racismo en el fútbol. Es indignante presenciar, una vez más, escenas como esta que no representan lo que es el fútbol”. La institución exigió una investigación para identificar y sancionar a los responsables.

Conmebol ya analiza los videos

La Conmebol solicitó las imágenes del partido y contará con la colaboración de Rosario Central para identificar a los hinchas que profirieron los insultos. Las sanciones para este tipo de casos suelen ser económicas e incluir campañas de concientización, aunque el resultado del partido no se modificaría.

Periodistas brasileños presentes en Arroyito aseguraron haber escuchado expresiones racistas ya durante el primer tiempo, y en redes sociales circularon videos que muestran gestos discriminatorios de algunos hinchas.

Antecedentes y contexto

No es la primera vez que se registran episodios de racismo en partidos entre clubes argentinos y brasileños. Souza recordó que “cada vez que venimos a jugar aquí pasa lo mismo”, en referencia a incidentes anteriores en torneos continentales.

El protocolo antirracismo de la FIFA permite al árbitro detener, suspender o incluso abandonar el partido si se producen actos discriminatorios. En este caso, Matonte optó por continuar el encuentro tras la activación del protocolo.

La serie sigue abierta

En lo deportivo, el 0-0 dejó la llave completamente abierta. La revancha se jugará el jueves 20 de agosto en la Neo Química Arena de San Pablo, donde se definirá el clasificado a los cuartos de final, que enfrentará al ganador de Estudiantes de La Plata y Universidad Católica de Chile.

Sin embargo, el resultado quedó en segundo plano ante la gravedad de la denuncia, que reaviva el debate sobre la necesidad de erradicar el racismo del fútbol sudamericano.