El plan maestro de Scott Bessent para calmar a Wall Street
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha desplegado una serie de medidas estratégicas durante las últimas semanas para intentar frenar el avance de las tasas de los bonos del Tesoro a largo plazo, las cuales han alcanzado máximos de 19 años. Los operadores e inversores de Wall Street consideran que estas acciones buscan aliviar la presión sobre la deuda soberana estadounidense y, en consecuencia, reducir el costo de financiamiento tanto para las empresas como para las familias que buscan acceder a una hipoteca.
Una intervención inusual: respaldo al yen japonés
Una de las acciones más destacadas fue la intervención conjunta con el gobierno japonés para sostener el valor del yen, una maniobra que no se ejecutaba desde 1998. Japón es el mayor tenedor de deuda estadounidense a nivel mundial. El objetivo principal de Bessent fue evitar que Tokio tuviera que vender sus bonos del Tesoro para conseguir los dólares necesarios y defender su moneda por cuenta propia. Según informes de medios internacionales, Estados Unidos incluso vendió euros para comprar yenes sin avisar previamente al Banco Central Europeo, rompiendo con los protocolos habituales de cooperación entre bancos centrales occidentales.
Defensa del nuevo rumbo de la Reserva Federal
Bessent también ha utilizado entrevistas y redes sociales para defender la estrategia de comunicación del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh. Warsh había generado inquietud en el mercado tras la última reunión al no explicar claramente cómo ni cuándo el banco central podría reducir la inflación. El respaldo de Bessent busca restaurar la confianza en la Fed, aunque genera suspicacias entre algunos inversores sobre la independencia del banco central frente a la administración de Donald Trump.
Señales sutiles en las subastas de deuda
En el reciente anuncio trimestral de colocaciones de deuda, el Tesoro introdujo un ligero e inesperado cambio en su lenguaje. En lugar de mencionar que seguían evaluando posibles 'aumentos' en las emisiones, señalaron que ahora analizan posibles 'cambios'. Los inversores interpretaron esta modificación como una señal de que el Tesoro podría reducir las emisiones de bonos a 20 y 30 años, aliviando la presión en el segmento más vulnerable del mercado. El bono a 10 años, clave de referencia para las hipotecas, se situó alrededor del 4,7% el lunes 10 de agosto de 2026, tras haber tocado el 4,6% el viernes previo.
El factor laboral y los desafíos a futuro
Un dato alentador para el Tesoro llegó el viernes con el informe del Departamento de Trabajo, que mostró un enfriamiento del mercado laboral al destruirse 23.000 empleos en julio (cuando se esperaban 80.000) y una tasa de desempleo que bajó al 4,1%. Un escenario de desaceleración económica reduce las chances de que la Fed suba las tasas de referencia, dando un respiro a los bonos. Sin embargo, expertos como John Velis, de BNY, advierten que factores como el déficit fiscal anual cercano a los 2 billones de dólares y el conflicto en Medio Oriente mantendrán viva la volatilidad. Pese a esto, el mercado mantiene la esperanza de que, con datos de inflación menores a los esperados en el corto plazo, el plan de Bessent pueda consolidarse y traer aire fresco a la economía.