El Banco Central de la República Argentina (BCRA) comunicó este jueves 13 de agosto de 2026 una serie de cambios en el marco regulatorio que rige las financiaciones en moneda extranjera otorgadas por las entidades financieras. La medida, que se enmarca en la modificación del artículo 23 del Decreto 905/02 anunciada por el Poder Ejecutivo Nacional, tiene como objetivo ampliar los destinos admitidos para la aplicación de depósitos en dólares y así incrementar el financiamiento disponible para la inversión privada.
Según informó el BCRA en su sitio oficial, la canalización del ahorro doméstico en moneda extranjera a través del sistema bancario permitirá ampliar la oferta de crédito, impulsar la actividad económica, la productividad y el empleo, y reducir la dependencia del financiamiento externo. En economías bimonetarias como la argentina, una intermediación financiera más profunda contribuye a reducir el desbalance entre ahorro doméstico e inversión privada.
¿Qué cambia concretamente?
La nueva normativa establece que las financiaciones provenientes de depósitos en moneda extranjera otorgadas a clientes que no se encuentren comprendidos en los destinos previamente admitidos por la regulación no podrán superar, en conjunto, el 15% de los depósitos en moneda extranjera de cada entidad financiera. Es decir, se habilita un nuevo tramo de crédito en dólares, pero con un tope prudencial.
Además, esas financiaciones estarán sujetas a un tratamiento prudencial más exigente, con tres ejes principales:
- Requisito de capital mínimo: será equivalente al 125% del aplicable a otras financiaciones de características comparables.
- Límites de exposición crediticia: estas financiaciones computarán por 1,25 veces la exposición que correspondería de no encontrarse alcanzadas por este tratamiento específico.
- Evaluación de capacidad de repago: las entidades deberán evaluar la capacidad de repago de los tomadores bajo escenarios de variación del tipo de cambio de diferente magnitud.
Objetivo: crédito sostenible y menor riesgo
El BCRA explicó que estas medidas buscan reforzar la cobertura de los riesgos asumidos por las entidades financieras y establecer límites de exposición más restrictivos para las financiaciones alcanzadas por el nuevo régimen. De esta manera, se pretende que la expansión del financiamiento se desarrolle de manera sostenible, resguardando la solvencia y la liquidez del sistema financiero y limitando los riesgos asociados al potencial descalce de moneda de los tomadores de crédito.
La decisión se da en un contexto donde el gobierno busca incentivar la inversión privada y reducir la dependencia del financiamiento externo. Según el BCRA, en economías bimonetarias, una intermediación financiera más profunda contribuye a reducir el desbalance entre ahorro doméstico e inversión privada, un punto que se detalla en el Informe de Política Monetaria de junio 2026 (Recuadro 3, página 38).
Reacciones y expectativas
Si bien la medida fue anunciada oficialmente, aún no se conocen reacciones de bancos o analistas privados. Se espera que en los próximos días las entidades financieras ajusten sus políticas crediticias para adaptarse a la nueva normativa. El BCRA, por su parte, afirmó que continuará promoviendo un sistema financiero sólido y profundo, capaz de canalizar el ahorro hacia el crédito y contribuir al desarrollo de la actividad económica.
Para más detalles, se puede consultar el comunicado oficial del BCRA en su sitio web: Comunicado del BCRA.