El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que los bancos podrán prestar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a empresas que no generan divisas. La medida, que busca reactivar la economía, genera debate entre economistas y contradice la autonomía del BCRA que promueve Milei.

En una conferencia de prensa realizada el jueves 13 de agosto de 2026, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una medida que sacudió al mercado financiero: los bancos podrán destinar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a otorgar créditos a empresas que no generan divisas, es decir, que facturan exclusivamente en pesos. La decisión, que flexibiliza una regulación vigente desde la crisis de 2001, busca inyectar liquidez y reactivar una economía que muestra signos de estancamiento.

Qué cambia y por qué

Hasta ahora, los bancos solo podían prestar dólares a empresas exportadoras o que tuvieran ingresos en moneda extranjera. Con la nueva normativa, las firmas que operan en pesos podrán acceder a créditos en dólares, aunque con un límite: el 15% de los depósitos totales en dólares del sistema, que hoy rondan los USD 40.000 millones. El Gobierno estima que esto podría movilizar unos USD 6.000 millones adicionales.

Caputo justificó la medida como una forma de ampliar el crédito y bajar las tasas: “Las tasas en pesos todavía son altas y esas tasas altas hacen que para muchos de los negocios sea más dificultoso hacerlos rentables”. Mencionó especialmente a la construcción y la industria automotriz como sectores beneficiados.

La contradicción con la autonomía del BCRA

La medida generó críticas por su impacto en la autonomía del Banco Central, un punto central del proyecto de reforma de la Carta Orgánica que impulsa el presidente Javier Milei. El propio BCRA emitió un comunicado admitiendo que actúa “a partir de la modificación del artículo 23 del Decreto 905/02 anunciada por el Poder Ejecutivo Nacional”, lo que evidencia que la entidad sigue siendo un apéndice del Ministerio de Economía.

La consultora Outlier, dirigida por Gabriel Caamaño Gómez, advirtió: “El MECON flexibilizó la reglamentación de los créditos en dólares para empresas. Esto es, el MECON anunció la flexibilización de una normativa macroprudencial del BCRA, lo cual implica una desprolijidad que no puede ser obviada en momentos donde se propicia incrementar por ley la independencia del BCRA”.

Por su parte, el economista Federico Machado (Open) señaló que la medida “claramente no está en el espíritu de la autonomía que ponen en la reforma de la Carta Orgánica”, y recordó que el BCRA ya ha actuado motorizado por las necesidades del Ejecutivo, como en las transferencias de utilidades al Tesoro o la acumulación de reservas.

Riesgos y advertencias

El exvicepresidente del BCRA, Jorge Carrera, cuestionó que se desarme una política macroprudencial que sobrevivió casi 24 años a gobiernos de distinto signo. “Una empresa que factura en pesos y toma deuda en dólares obtiene una tasa menor, pero se queda con el riesgo cambiario. Ante un salto del dólar puede dispararse la mora y el problema que comenzó en el balance de una empresa termina dentro del banco”, explicó.

Martín Redrado, ex presidente del BCRA, también alertó sobre el efecto multiplicador del dinero de los créditos en moneda dura, que puede causar una crisis como la que terminó con la Convertibilidad en 2001.

Sin embargo, el economista Andrés Borenstein (BTG Pactual) relativizó los riesgos: “Ese 15% no es una amenaza y más con la obligación de tener más capital y límites de exposición más exigentes para la banca. En una economía que es cada vez más genuinamente bimonetaria, no veo un problema de descalce tan grande”.

La señal política: reactivar o perder elecciones

Más allá del debate técnico, la medida es una señal clara de que el Gobierno está preocupado por la caída de la actividad económica y su impacto en las encuestas. El propio Caputo utilizó la palabra “reactivar”, un término que evita el oficialismo, y que Carlos Pagni calificó como “la palabra prohibida” en su columna de LA NACION.

La recaudación fiscal está cayendo: el IVA y el Impuesto al Cheque muestran números negativos, y en la Ciudad de Buenos Aires los ingresos brutos cayeron 10% interanual. Esto presiona a los gobernadores y complica la relación del Gobierno con las provincias.

Además, Caputo confirmó que planea utilizar parte de los fondos del FGS de la Anses para ofrecer depósitos de largo plazo a los bancos, con tasas UVA, una medida que la ministra Sandra Pettovello venía resistiendo.

El contexto: dólar, inflación y elecciones

La medida se da en un contexto de dólar estable en torno a los $1.500, inflación de 2,1% en julio (33,8% interanual) y un riesgo país que subió a cerca de 480 puntos. Las encuestas muestran una caída en la aprobación de Milei, y el Gobierno busca desesperadamente mostrar señales de reactivación antes de las elecciones de 2027.

El viceministro José Luis Daza anticipó que la medida está coordinada con el FMI: “Esto está hablado con el Fondo Monetario. Están enterados, están de acuerdo”.

La flexibilización de los créditos en dólares es, en definitiva, una apuesta arriesgada que busca mover la economía, pero que despierta fantasmas del pasado. El tiempo dirá si la jugada de Caputo resulta un acierto o un nuevo capítulo de la historia argentina de crisis cambiarias.