El vicepresidente JD Vance sacudió la estrategia oficial al afirmar que mantener bajos los precios del petróleo es el 'objetivo número uno' de Washington, relegando a un segundo plano la lucha contra el programa nuclear iraní. Mientras tanto, el Tesoro promete un aislamiento económico 'sin precedentes' y la Armada asegura que puede sostener el bloqueo indefinidamente.

En un giro que redefine los objetivos de la guerra en Medio Oriente, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, declaró que la prioridad absoluta de la administración Trump es mantener el petróleo y el gas baratos para los estadounidenses, por encima de la histórica preocupación por el arsenal nuclear iraní. La declaración, realizada en una entrevista con Fox News, marca un cambio radical en el discurso oficial que hasta ahora ponía como justificación central de la ofensiva la necesidad de impedir que Teherán obtenga un arma atómica.

“Sé que el precio del petróleo ha bajado hoy y está muy por debajo de los máximos alcanzados al comienzo del conflicto. Ese es el objetivo número uno: mantener el petróleo y el gas baratos para los estadounidenses en todo el país”, sostuvo Vance. Y agregó: “Y obviamente, el segundo objetivo es garantizar que Irán nunca obtenga un arma nuclear”.

Un cambio de prioridades que sacude la estrategia

La declaración de Vance confirma un giro hacia un enfoque más cauteloso y economicista, en línea con las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien días atrás aseguró que un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz era inminente. Sin embargo, la administración endureció su postura y ahora apuesta a que el sufrimiento económico obligue a Irán a ceder.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, intentó matizar el cambio: “Creo que ambos objetivos son igual de importantes para el presidente: queremos mantener bajos los precios de la gasolina, pero también garantizar que Irán nunca pueda obtener un arma nuclear. Algo que él se asegurará de lograr, pase lo que pase”.

Esta postura contrasta con las declaraciones de Trump en mayo, cuando afirmó: “Lo único que me importa cuando hablo de Irán es que no pueden tener un arma nuclear. No pienso en la situación financiera de los estadounidenses. No pienso en nadie”.

Presión económica sin precedentes

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anticipó nuevas sanciones económicas contra Irán y advirtió que el país enfrentará un aislamiento “como nunca antes se ha visto en el mundo”. En una entrevista con Newsmax, Bessent aseguró: “Estén atentos a este espacio para más anuncios la próxima semana, porque vamos a aplicar medidas como nunca se han visto en la historia del aislamiento económico de un país”.

Bessent comparó la estrategia con los bloqueos aplicados a Venezuela y Cuba: “Venezuela se derrumbó de inmediato cuando impusimos el bloqueo”. La nueva estrategia combina presión financiera y bloqueo físico sobre los puertos iraníes, con el objetivo de privar a Teherán de su principal fuente de divisas.

La Armada puede sostener el bloqueo indefinidamente

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró que la Armada estadounidense tiene la capacidad de mantener el bloqueo naval contra Irán de forma indefinida. “La Armada de los Estados Unidos puede mantener un bloqueo de ese tipo indefinidamente porque rotaremos los barcos, como lo hemos hecho, y continuaremos haciéndolo”, declaró durante una visita a Panamá.

El bloqueo, que impide la entrada y salida de mercancías de los puertos iraníes, ha causado graves daños económicos a la república islámica. Estados Unidos levantó el bloqueo durante un mes a mediados de junio, pero lo reimpuso posteriormente, agravando las pérdidas iraníes.

El estrecho de Ormuz: el núcleo del conflicto

El estrecho de Ormuz, por donde circulaba antes de la guerra una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo, sigue siendo el principal foco de tensión. Irán mantiene el paso paralizado como baza de negociación y exige condiciones para reabrirlo: el fin de la guerra en todos los frentes, el levantamiento del bloqueo a los puertos iraníes, la eliminación de sanciones, la liberación de activos congelados y la compensación por los daños de la guerra.

El tráfico marítimo sigue siendo extremadamente limitado. Según la empresa de inteligencia marítima Kpler, solo 13 embarcaciones cruzaron el estrecho el jueves, frente a las más de 120 que lo hacían diariamente antes del conflicto. Nueve de esos buques siguieron la ruta aprobada por Irán, mientras que los otros cuatro apagaron sus transpondedores para evitar ser detectados.

La situación se agravó el jueves por la noche, cuando la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dhabi (ADNOC) informó que dos de sus buques fueron atacados en el estrecho. El gobierno de Emiratos Árabes Unidos responsabilizó a Irán, que no hizo comentarios de inmediato.

El petróleo reacciona a la baja

Los precios del petróleo cayeron a primera hora del viernes, con el crudo Brent, referencia internacional, cayendo un 2,1% hasta situarse en 87,06 dólares por barril, mientras que el WTI estadounidense alcanzó los 82 dólares por barril. La caída refleja las expectativas de que la presión económica sobre Irán pueda forzar una reapertura del estrecho, aunque los analistas advierten que la incertidumbre sigue siendo alta.

La Agencia Internacional de Energía advirtió que, a medida que el mundo consume sus reservas de petróleo, la urgencia de reabrir el estrecho se vuelve cada vez más acuciante, incluso a pesar de la caída de los precios.

Negociaciones estancadas y un acuerdo roto

Las conversaciones entre Washington y Teherán se encuentran en un punto muerto. A mediados de junio, ambas partes firmaron un protocolo de acuerdo que incluía la creación de un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares para Irán, pero el entendimiento se quebró a comienzos de julio. Desde entonces, Trump enfrenta dificultades para encontrar una salida ante las exigencias del gobierno iraní.

El canciller iraní, Abás Araqchi, cuestionó la estrategia estadounidense y acusó a Washington de cometer “malos cálculos” vinculados con fallos de inteligencia. “Un ejemplo: la guerra contra Irán. Ahora, un cálculo erróneo aún más grave sobre el estrecho de Ormuz”, escribió en X.

Mientras tanto, una comisión parlamentaria iraní aprobó un plan que prohíbe el tránsito de activos y equipos de Estados Unidos, Israel y otros países considerados “hostiles” por el estrecho, según informó la agencia semioficial Tasnim.

Un conflicto que se acerca a los seis meses

La guerra entre Estados Unidos e Irán, iniciada a finales de febrero con la ofensiva de Trump e Israel, está por cumplir seis meses. El conflicto ha tenido un impacto devastador en la región y en la economía global, con el estrecho de Ormuz convertido en un campo de batalla y el suministro de petróleo gravemente afectado.

La nueva estrategia de Washington, centrada en la presión económica, representa un intento de forzar a Teherán a ceder sin una escalada militar mayor. Sin embargo, las exigencias iraníes y la resistencia del régimen sugieren que el camino hacia una solución negociada sigue siendo incierto.

Con información de AFP, Reuters, CNN y Bloomberg.