Un escalador de 53 años pasó más de 12 horas suspendido en el vacío tras equivocarse de línea de rápel en el Campanile di Val Montanaia, en los Dolomitas italianos. La niebla y el riesgo de desprendimientos complicaron un operativo de rescate que terminó con final feliz.

Un error en el descenso que pudo costarle la vida

El pasado miércoles por la tarde, un alpinista de 53 años y su esposa descendían en rápel desde la cima del Campanile di Val Montanaia, una emblemática aguja de roca en los Dolomitas Friulanos, al noreste de Italia. Sin embargo, algo salió mal: tomaron una línea equivocada desde un amplio balcón de la montaña y se desviaron demasiado hacia el oeste.

El hombre descendió unos 50 metros pero quedó atrapado en el aire, sin poder continuar ni volver atrás. Su esposa, en tanto, permaneció sobre el balcón a la espera de asistencia. La situación era crítica: el riesgo de sufrir el llamado síndrome de suspensión inerte —una complicación circulatoria que puede provocar desmayos, daño renal e incluso la muerte cuando una persona permanece inmóvil y sostenida por un arnés durante mucho tiempo— era inminente.

Un aviso que llegó desde la base

Un grupo de personas que se encontraba en la base de la aguja de roca advirtió las dificultades de la pareja. Ante la falta de comunicación directa desde el lugar, caminaron hasta un refugio ubicado a unas dos horas y media para alertar al centro regional de emergencias sanitarias.

Las autoridades desplegaron de inmediato a integrantes de la estación de rescate alpino de Valcellina, al servicio regional de rescate aéreo y a una ambulancia. Pero las condiciones meteorológicas no acompañaban: la niebla y la escasa visibilidad impidieron que el helicóptero pudiera llegar directamente hasta el escalador. Además, el viento generado por las palas de la aeronave podía desprender rocas y poner en peligro tanto al hombre como a la persona que debía asistirlo.

Un operativo nocturno de precisión

Los rescatistas modificaron el procedimiento. El helicóptero se acercó por otra cara de la montaña y dejó a tres integrantes del equipo en un sector elevado. Los especialistas llevaron varias cuerdas de 200 metros para completar el trayecto hasta el lugar donde se encontraba la pareja.

El grupo llegó al balcón al anochecer. Desde allí, uno de ellos descendió por una cuerda hasta alcanzar al alpinista, lo aseguró con el equipamiento correspondiente y cortó las cuerdas que lo mantenían suspendido. Después, lo acompañó hasta la base.

El hombre presentaba signos de agotamiento por las horas que había permanecido colgado, pero logró mantenerse lúcido durante todo el procedimiento. El operativo comenzó a las 18.50 y concluyó alrededor de la 1 de la madrugada, según informó el medio local Corriere della Sera.

El alpinista fue trasladado a la base y luego recibió atención médica. Afortunadamente, el final fue feliz: sobrevivió a una experiencia que pudo terminar en tragedia.

Fuente: La Nación / Corriere della Sera