Un acercamiento con límites inmediatos
El acercamiento entre el Gobierno nacional y el PRO, iniciado formalmente esta semana con la conversación telefónica entre Karina Milei y Mauricio Macri (lunes 10 de agosto) y la posterior reunión en Casa Rosada (jueves 13 de agosto), ya muestra sus primeras fisuras. La flamante mesa política, integrada por Fernando de Andreis y Cristian Ritondo por el macrismo; Martín y Eduardo “Lule” Menem por La Libertad Avanza; y el jefe de Gabinete Diego Santilli, acordó reunirse cada dos semanas. Pero las diferencias sobre el sistema electoral y el armado de candidaturas para 2027 quedaron expuestas de inmediato.
PASO: el primer campo de batalla
El principal punto de conflicto es la reforma electoral. Mientras la Casa Rosada impulsa suspender o eliminar directamente las PASO (el proyecto ingresó al Senado el 22 de abril de 2026), el PRO defiende su continuidad. “Las PASO son un instrumento que funciona y da legitimidad. Personalmente creo que hay que mantenerlas”, sostuvo De Andreis, uno de los dirigentes de máxima confianza de Macri. Esta postura representa un obstáculo para el oficialismo, que necesita los votos macristas en el Congreso para avanzar con la modificación del sistema electoral.
“Mauricio tiene dudas sobre qué hacer”, reconocieron en la cúpula del PRO, aunque el ex presidente habría recibido sugerencias de gobernadores como Maximiliano Pullaro para eliminar la herramienta.
La disputa por la Ciudad de Buenos Aires
Otro foco de tensión es la Ciudad de Buenos Aires, bastión histórico del PRO desde 2007. Karina Milei ordenó a funcionarios nacionales intensificar recorridas por el distrito y reforzar la construcción política de LLA. La principal referente libertaria porteña, Pilar Ramírez, impulsa una reforma política que propone eliminar las PASO porteñas y quitarle al Ejecutivo de la Ciudad la potestad de definir la fecha electoral, trasladándola a la Legislatura. Este avance libertario sobre territorio macrista agrega presión a la negociación, mientras crece la interna entre los primos Mauricio y Jorge Macri por la reelección del jefe de Gobierno.
El PRO: entre la absorción y la autonomía
La reunión del jueves en Casa Rosada, de la que participaron los Menem, Santilli, Ritondo y De Andreis, dejó sensaciones encontradas. Interlocutores de Macri oyeron del ex presidente que el encuentro fue “negativo”, mientras De Andreis dio una versión más optimista en privado. El destino del PRO parece inclinarse hacia una absorción por el proyecto libertario, pero dirigentes como Ignacio Torres, gobernador de Chubut, advirtieron que “el rejunte no tiene ningún tipo de sentido si es solamente para ganar una elección”. Además, Hernán Lacunza, precandidato presidencial con aval de Macri, no piensa bajar sus aspiraciones y ya marca diferencias con decisiones económicas del Ejecutivo.
El peronismo, atento y en movimiento
Mientras tanto, el peronismo observa con atención. El martes 11 de agosto, Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa, gobernadores K y jefes de bloque se reunieron en un hotel de Retiro para coordinar una posición común en defensa de las PASO. Una nueva cumbre peronista está prevista para el miércoles 19 de agosto con la presencia de Emilio Monzó y Miguel Pichetto. El kirchnerismo cerró el cerco sobre Kicillof, quien sumó al polémico Santiago Cúneo a su espacio, mientras las encuestas muestran un escenario adverso para el oficialismo: según la Universidad de San Andrés, el 57% cree que el país empeoró y el 61% desaprueba la gestión de Milei.
Un panorama incierto rumbo a 2027
La negociación recién comienza, pero las reglas electorales, las candidaturas y el reparto territorial anticipan una discusión compleja. Mientras el Gobierno busca anotarse victorias legislativas antes de fin de mes, el PRO intenta preservar su identidad y el peronismo sueña con una ventana electoral. La próxima reunión de la mesa mixta está pactada para dentro de dos semanas, aunque nadie descarta nuevos cortocircuitos antes de ese encuentro.