El embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, desafió a China por su presencia tecnológica en Vaca Muerta y amenazó con quitar visas a directivos de una cooperativa neuquina. La embajada china respondió con dureza, el Congreso lo citó a Diputados y la Cancillería argentina mantiene un silencio que ya genera polémica.

La disputa que expone la estrategia geopolítica de Milei

La puja entre Estados Unidos y China por la influencia en la infraestructura estratégica de Argentina encontró un nuevo escenario: Vaca Muerta. Esta semana, el embajador estadounidense Peter Lamelas lanzó una dura advertencia pública contra la presencia de tecnología china en áreas clave del principal activo energético del país, generando un conflicto diplomático que ya llegó al Congreso.

Durante el AmCham Energy Summit, Lamelas fue contundente: “China exige a las empresas que le den al Estado chino acceso a cualquier dato que pasa por su tecnología y redes de IA. Todo está controlado por el Partido Comunista Chino. Eso no vale y tampoco ayudará a traer inversores extranjeros a Vaca Muerta”.

El detonante: el acuerdo CALF-Huawei

El conflicto se aceleró a partir del acuerdo entre la Cooperativa CALF de Neuquén y la gigante tecnológica china Huawei para desarrollar un data center regional, fibra óptica y sistemas de red inteligente. Según denunciaron las autoridades de la cooperativa, representantes de la embajada estadounidense, entre ellos Andrew Dilts, advirtieron que la continuidad del convenio podría derivar en la revocación de visas para sus directivos.

Lamelas respaldó esa posición y fue aún más lejos: “Viajar a EE.UU. es un privilegio, no un derecho”, afirmó, agregando que “la seguridad de los datos es una cuestión de seguridad nacional”.

La respuesta de China: “mentalidad de guerra fría”

Beijing no tardó en reaccionar. La Embajada china en Buenos Aires emitió un comunicado calificando las declaraciones de Lamelas como “calumnias sin ningún fundamento” y acusó a Washington de “sembrar miedo en el mercado”. El texto fue aún más duro: “Lo que viene haciendo la parte estadounidense, en esencia, es motivado por la mentalidad de guerra fría”, y remarcó que “Argentina no necesita que nadie le enseñe cómo atraer mejores inversiones extranjeras”.

Por su parte, Huawei se defendió asegurando que es “una empresa 100% privada, con presencia en Argentina desde 2001, que opera en estricto cumplimiento de las leyes y regulaciones de cada país donde actúa”.

El Congreso cita a Lamelas y la Cancillería mira para otro lado

La controversia escaló rápidamente al plano institucional. El diputado de Unión por la Patria Aldo Leiva, presidente de la Comisión de Asuntos Cooperativos de la Cámara de Diputados, convocó a Lamelas para el miércoles 19 de agosto a las 13 para que explique su actuación. La citación se da después de que las autoridades de CALF denunciaran “presiones y amenazas” por parte de la representación diplomática estadounidense.

Sin embargo, el embajador aún no confirmó su asistencia. Voceros de la embajada señalaron a LA NACION que “no podemos adelantar la agenda por cuestiones de seguridad”.

Mientras tanto, la secretaria general de CALF, Yenny Fonfach, calificó lo ocurrido como una “intromisión” en la autonomía de la entidad y pidieron la intervención de la Cancillería argentina a través de una nota dirigida al canciller Pablo Quirno, quien hasta ahora se mantuvo al margen del conflicto.

El dato que enoja a todos: según pudo saber La Política Online, los funcionarios de la Cancillería tienen prohibido hablar con medios independientes y los diplomáticos afirman que Quirno no dice nada por una orden directa de Karina Milei, que no quiere desautorizar al embajador. Un empresario cercano a firmas chinas resumió el malestar: “No recuerdo si alguna vez una embajada se expuso con la literalidad que hace Lamelas. Tenés que ser muy desapegado de la diplomacia para soportar todo esto”.

El trasfondo: dólares, yuanes y una doble dependencia

La disputa no es solo tecnológica, es geopolítica y económica. Argentina intenta equilibrar su alineamiento con Washington mientras mantiene un vínculo financiero vital con Beijing. Este mismo mes, la titular del FMI, Kristalina Georgieva, visitó Vaca Muerta de la mano del ministro de Economía Luis Caputo y del titular de YPF Horacio Marín. Una semana después, el BCRA acordó con el Banco Popular de China la renovación por cinco años del swap de monedas por 130.000 millones de yuanes, equivalentes a unos US$ 20.000 millones.

El sector energético es la nueva fábrica de dólares del país: petróleo, gas y minería aportaron alrededor de US$ 8.150 millones durante el primer cuatrimestre, acercándose al volumen de divisas generado por el complejo agroexportador.

El acuerdo comercial firmado en febrero entre Argentina y Estados Unidos incluye compromisos específicos sobre seguridad económica, telecomunicaciones, energía y minerales críticos, donde Argentina se comprometió a priorizar a Estados Unidos como socio para cobre, litio y otros recursos estratégicos.

Un diplomático con experiencia en el gigante asiático resumió la paradoja: “El alineamiento automático nos conduce hacia una doble dependencia. Nos subordinamos financiera y geopolíticamente a Estados Unidos mientras nuestra estructura económica continúa necesitando comercialmente a China. El swap es la demostración perfecta: Milei prometió dolarizar, cuestionó ideológicamente a Beijing y terminó necesitando renovar con el Banco Popular de China un instrumento denominado en renminbi”.

El próximo miércoles, si Lamelas finalmente concurre al Congreso, la disputa global tendrá una escena muy concreta: diputados argentinos preguntándole a un embajador estadounidense por qué una cooperativa de Neuquén no debería contratar tecnología china.