Un equipo del CONICET en Rosario avanza en la creación de un test rápido para detectar el dengue en sus primeras fases. La innovación, basada en aptámeros sintéticos, promete ser más económica y accesible que los métodos actuales, con un prototipo funcional previsto para 2027.

Una respuesta local a un problema regional

El dengue se ha convertido en un desafío sanitario creciente en Argentina. Frente a esta realidad, la ciencia nacional avanza con una herramienta clave: un test rápido, económico y de producción local que permita diagnosticar la enfermedad en sus etapas iniciales.

El desarrollo, liderado por la investigadora Elisa Bolatti en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR), busca fortalecer la capacidad diagnóstica del país. Recientemente, el proyecto recibió un importante impulso económico de la Fundación Williams, una organización reconocida por financiar investigaciones con impacto en la vida cotidiana.

"Si bien existen métodos diagnósticos muy sensibles como la PCR, requieren infraestructura especializada y personal capacitado. Nuestro objetivo es generar un test rápido, innovador y económico, que pueda utilizarse en distintos niveles del sistema de salud"

Elisa Bolatti, investigadora del CONICET en el IBR

El desafío del diagnóstico actual

Hoy, la detección precisa del dengue depende de métodos como la PCR, que ofrecen alta sensibilidad pero requieren infraestructura especializada y personal capacitado. Esto centraliza los análisis en laboratorios y demora los resultados, lo que puede complicar el manejo clínico de los pacientes.

La innovación: aptámeros como sensores moleculares

La clave del nuevo desarrollo radica en reemplazar los anticuerpos tradicionales por aptámeros. Estas son moléculas sintéticas de ADN o ARN diseñadas en laboratorio para unirse a un objetivo específico con altísima precisión.

Esta tecnología ofrece ventajas estratégicas: al no depender de sistemas biológicos o animales para su producción, su fabricación es más simple, económica, escalable y altamente estable.

¿Cómo funcionaría el test?

El test se enfoca en identificar la proteína NS1 del virus, que circula en altas concentraciones en la sangre durante los primeros días de la infección. Al estar altamente conservada entre los cuatro serotipos del dengue, se posiciona como un marcador ideal.

La idea es que pueda utilizarse directamente en el punto de atención: guardias, centros de atención primaria y operativos territoriales, sin necesidad de equipamiento complejo. Esto permitiría obtener resultados en poco tiempo, mejorar el manejo clínico, prevenir complicaciones y agilizar la vigilancia epidemiológica durante los brotes.

Cronograma

El prototipo funcional del test está previsto para 2027. El equipo busca avanzar con las etapas necesarias para que el sistema funcione adecuadamente con muestras clínicas.

Experiencia previa

El grupo ya trabajó en prototipos de test rápidos para VPH y SARS-CoV-2. La plataforma es versátil y podría adaptarse a futuros virus emergentes.

El contexto del dengue en la región

Mientras tanto, la región sigue luchando contra la enfermedad. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, Brasil registró 1.134.453 casos en lo que va de 2026, aunque con una disminución del 78% respecto al año anterior. En Argentina, se notificaron 27.945 casos sospechosos desde el inicio de la temporada (agosto 2025 a agosto 2026).

En Mendoza, donde el dengue era prácticamente inexistente hasta hace unos años, se notificaron 145 casos. La llegada del fenómeno El Niño podría aumentar las lluvias y la proliferación del mosquito Aedes aegypti, lo que hace aún más valiosa esta herramienta de diagnóstico.

Colaboración y futuro

El proyecto cuenta con la colaboración de la empresa de base tecnológica DETxMOL S.A. y de profesionales de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR. Actualmente, el equipo se encuentra en la etapa de optimización, produciendo las proteínas NS1 de los cuatro serotipos para seleccionar los aptámeros específicos.

Este desarrollo demuestra que la ciencia argentina puede transformar la investigación en herramientas concretas para la red sanitaria pública.

Fuentes: La Capital | Cadena 3 | Diario Jornada | Los Andes