La diabetes tipo 1 ya no es un tema que se quede en la consulta médica. En las aulas argentinas, cada vez es más común ver a un alumno que se mide la glucemia en medio de la clase, que come antes que sus compañeros o que usa un sensor con alarma. Pero, ¿qué pasa cuando suena esa alarma o cuando un chico se descompensa? El desconocimiento puede generar miedo y confusión. Para cambiar esa realidad, la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) puso en marcha el programa SENDAS, una iniciativa que ya recorrió 175 escuelas de 12 provincias y capacitó a más de 4.300 estudiantes y 2.881 docentes.
¿Qué enseña SENDAS?
El programa es una adaptación local de una iniciativa internacional creada por la Federación Internacional de Diabetes y la Sociedad Internacional de Diabetes Pediátrica y Adolescente. Su coordinadora, la pediatra Florencia Grabois, explica que “la escuela ocupa una enorme cantidad de horas en la vida de un niño y, cuando ese niño tiene diabetes tipo 1, es fundamental que se desarrolle en un entorno informado”.
La formación no se limita al alumno con diagnóstico: alcanza a todo el curso, al equipo docente y a las familias. Los talleres abordan escenas cotidianas como un chico que come antes que el resto, otro que se aparta para medirse la glucosa, una alarma que suena en clase o una descompensación durante educación física. Se responden preguntas frecuentes: ¿la diabetes se contagia? ¿Puede hacer deporte? ¿Qué hago ante una baja de azúcar?
Herramientas concretas
El programa incluye talleres para chicos, padres y docentes, materiales educativos y kits de emergencia para episodios de hipoglucemia en el aula. El objetivo es que el personal escolar sepa identificar una baja de glucosa y actúe de forma rápida y correcta. “Un niño con diabetes puede aprender, jugar, hacer deporte, ir de excursión y participar de las actividades escolares como el resto de sus compañeros; solo necesita que los adultos y alumnos que lo rodean estén informados”, sostiene Grabois.
Además, el programa incorpora contenidos sobre hábitos saludables desde edades tempranas, en relación con los factores de riesgo modificables de la diabetes tipo 2, una enfermedad que la OMS vincula en muchos casos al estilo de vida.
Cifras que preocupan
El contexto es más amplio que el aula. Según el Atlas 2025 de la Federación Internacional de Diabetes, en Argentina viven con diabetes cerca de 4,3 millones de adultos de entre 20 y 79 años, y el 29,1% aún no sabe que la tiene. La proyección es que la cifra llegue a 5,9 millones en 2050.
El subdiagnóstico golpea con más fuerza en edades tempranas. Un estudio publicado en The Lancet Diabetes & Endocrinology reveló que el 57,8% de los jóvenes de entre 15 y 39 años con diabetes no sabe que tiene la enfermedad. En adultos de 40 a 64 años la cifra baja al 37,6%, y en mayores de 65 al 19,7%.
Evolución del programa
La iniciativa creció de forma sostenida: en 2019 alcanzó a 2 escuelas y 48 chicos; en 2023 ya eran 24 establecimientos y 800 estudiantes; hoy son 175 escuelas en 12 provincias. En 2025 se sumó la app SENDAS KIDS, con prueba piloto en diez escuelas, como complemento digital. La organización prevé presentar la evolución del trabajo en congresos internacionales este año.
La educación sobre diabetes no solo ayuda a prevenir emergencias, sino que también reduce estigmas y ordena respuestas frente a prácticas que forman parte de la rutina de cuidado. Conocer la enfermedad es el primer paso para que ningún chico quede afuera de la vida escolar.