05/08/2026 12:08 - Politica
El conflicto escaló tras las declaraciones de Javier Milei durante su visita a Brasil el 25 de julio de 2026, donde participó en la convención del Partido Liberal que oficializó la candidatura de Flávio Bolsonaro para las elecciones presidenciales del 4 de octubre de 2026. Allí, el mandatario argentino calificó a Lula da Silva como "ladrón", "presidiario" y "basura socialista", y también atacó al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.
Días después, el 3 de agosto de 2026, Milei reiteró los insultos en entrevistas con medios argentinos (LN+, Radio Mitre y La Casa Streaming), justificándose al afirmar: "Tengo formas horribles, pero digo la verdad". En el gobierno brasileño interpretaron esta intervención como una intromisión en asuntos internos y una ofensa a las instituciones democráticas.
El 4 de agosto de 2026, el canciller brasileño Mauro Vieira entregó una protesta formal al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi. Brasil tomó una decisión sin precedentes en las relaciones bilaterales: retirar a su embajador en Argentina, Julio Bitelli, y rebajar el vínculo diplomático al mínimo nivel de "encargado de negocios" según la Convención de Viena de 1961.
Vieira calificó la situación como una "provocación sin precedentes en más de 200 años de relaciones bilaterales". Por su parte, Lula da Silva respondió calificando la visita de Milei como una "payasada" y advirtió: "Mientras yo esté vivo, nadie de afuera va a meterse en las elecciones brasileñas". El embajador argentino, Daniel Raimondi, fue solicitado para regresar a la Argentina.
El 5 de agosto de 2026, el canciller argentino Pablo Quirno ofreció una conferencia de prensa donde ratificó que el Gobierno no pedirá disculpas a Brasil. Quirno "lamentó" la decisión unilateral de Itamaraty de "aislarse por cuestiones puramente ideológicas" y destacó que "hubo insultos de ambos lados".
Quirno defendió a Milei y contraatacó mencionando que "el propio Lula visitó a la presidente Cristina Kirchner en su prisión domiciliaria, y no hubo ninguna queja de injerencia". Además, reveló que el Gobierno trabaja en la organización de una cumbre de presidentes de derecha en Buenos Aires, para reunir a la docena de países alineados con las ideas de la libertad en la región, celebrando el cambio ideológico que atraviesa Sudamérica.
A pesar de las profundas diferencias ideológicas, se espera que los lazos comerciales y el diálogo entre los pueblos puedan mantenerse firmes, abriendo puertas para una futura reconciliación y una región más integrada y próspera.
Alfredo S. Quiroga