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05/01/2026 13:09 • POLITICA • POLITICA
El 5 de enero de 2026, la vicepresidenta Delcy Rodríguez será juramentada como presidenta de Venezuela, tras la orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que la nombra formalmente en sustitución de Nicolás Maduro, detenido en Nueva York. Con esta ceremonia se convierte en la primera mujer en ocupar la máxima autoridad del país.
Delcy y su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, pasarán a ser las caras visibles del chavismo. Ambos poseen perfiles técnicos y sobrios, sin denuncias de violaciones a derechos humanos en informes de la ONU o la Corte Penal Internacional, lo que los hace “potables” para una posible transición negociada.
El Estado Unidos, bajo la administración de Donald Trump, declara que seguirá “monitoreando a distancia” la dirección que tome el nuevo chavismo. El secretario de Estado Marco Rubio afirmó que mantendrán «múltiples palancas de presión» si no se adoptan decisiones acordes a los intereses estadounidenses, especialmente en el sector petrolero.
Tras la captura de Maduro, Trump alertó sobre una posible segunda ola de ataques contra Venezuela, recordando la doctrina Monroe y subrayando la disposición de EE.UU. a emplear la fuerza militar si la situación lo requiere.
El mismo día de la toma de posesión, se elegirán los nuevos cargos de la Asamblea Nacional, dominada por el chavismo. Se espera la reelección de Jorge Rodríguez como presidente del parlamento, consolidando el control de los hermanos Rodríguez sobre los poderes ejecutivo y legislativo.
Los ministros de Seguridad, Diosdado Cabello, y de Defensa, Vladimir Padrino López, continúan en sus cargos. Según fuentes citadas, el Departamento de Estado de EE.UU. habría ofrecido recompensas de 25 millones de dólares y 15 millones de dólares respectivamente, como incentivo para la captura de ambos.
La Constitución venezolana dispone que, al no haber transcurrido la mitad del mandato de Maduro, la vicepresidenta debe convocar a elecciones presidenciales. Sin embargo, las negociaciones con Washington podrían redefinir el calendario y las condiciones de una transición que mantenga el control del gobierno chavista.
La comunidad internacional observará de cerca cómo evoluciona este nuevo escenario político, mientras la población venezolana enfrenta una profunda crisis económica y humanitaria.