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10/01/2026 15:11 • SOCIALES • SOCIALES
Investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias de Rejovot, Israel, y de Google Research publicaron este miércoles 10 de enero de 2026 en la revista Nature un hallazgo que conecta tres fenómenos que, a primera vista, parecen distantes: el desplazamiento norte de las tormentas invernales del Pacífico Norte, el rápido derretimiento de los glaciares de Alaska y la intensa sequía que azota a California y Nevada.
Estas tormentas se originan en la zona costera de Asia, cerca de Japón, y viajan hacia el oeste a través del océano Pacífico. Su ruta típica las lleva hacia el noreste, ayudando a transportar calor y humedad desde latitudes medias hacia el Ártico, donde actúan como una “ventilación” natural del clima norteamericano.
El estudio, liderado por el Dr. Rei?Chemke (Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias, Weizmann) y Dr. Janni?Yuval (Google Research), encontró que esas trayectorias están migrando cada vez más hacia el polo. Este corrimiento ocurre mucho más rápido de lo que los modelos climáticos habían predicho. Los autores utilizaron una nueva métrica basada en la presión a nivel del mar, un parámetro medido de forma constante durante décadas, para demostrar que el fenómeno no es parte de la variabilidad climática natural, sino una consecuencia directa del calentamiento global.
El impacto es doble:
Los autores advierten que la falta de representación adecuada de este desplazamiento en los modelos climáticos subestima la magnitud futura de los cambios. “Nuestra capacidad de preparación depende de la precisión de los modelos”, afirma Chemke. Si los modelos no capturan este proceso, los escenarios de futuro podrían ser mucho más extremos de lo anticipado.
El aumento del calor en Alaska intensifica el retro?feedback del cambio climático, pues menos hielo implica menor reflexión de la radiación solar (albedo), acelerando el calentamiento. En California, la escasez hídrica y los incendios ponen en riesgo la seguridad alimentaria, la economía y la salud pública de millones de habitantes.
Comprender estas conexiones invisibles entre fenómenos climáticos distantes es crucial para diseñar políticas de mitigación y adaptación más efectivas.