Imago Noticias
River Plate busca a Román y un delantero tras rechazos a Andino y Carrizo
Julieta Prandi despide a su perro Apollo y comparte su duelo en redes
Tamara Bella niega affair con Luciano Castro y pide cortar el tema
Matías Alé rompe el silencio tras el despido de Alfa de la obra Asia Caliente
15/01/2026 17:15 • ATUALIDAD • ATUALIDAD
El 15 de enero de 2026 se publicó en la revista Nature que los puntos rojos detectados por el Telescopio Espacial James Webb (JWST) no son galaxias ni errores de medición, sino agujeros negros jóvenes rodeados por una cápsula de gas ionizado que les otorga su característico brillo rojizo.
Durante los dos primeros años de operación del JWST, desde su lanzamiento en diciembre de 2021, los observatorios capturaron diminutas manchas rojizas en imágenes del universo cuando tenía apenas entre 300 y 600 millones de años después del Big Bang. Inicialmente se pensó que podrían ser galaxias extremadamente maduras, pero los datos espectrales no coincidían con esa hipótesis.
Según el profesor Darach Watson y su equipo del Centro del Amanecer Cósmico del Instituto Niels Bohr, los puntos rojos son agujeros negros con masas cien veces menores de lo que se creía para objetos de ese brillo, envueltos en una densa “cápsula” de gas ionizado que consumen para crecer. El gas se calienta a millones de grados, emitiendo radiación infrarroja que, filtrada por la envoltura, produce el color rojo observado.
Este descubrimiento aporta evidencia directa de cómo algunos agujeros negros primitivos pudieron alcanzar masas de mil millones de veces la del Sol en menos de 700 millones de años, resolviendo una de las grandes incógnitas de la astrofísica sobre el rápido crecimiento de los agujeros negros supermasivos que hoy se observan en el centro de galaxias como la Vía Láctea.
El JWST, con su capacidad de observar en el infrarrojo profundo, sigue revelando fenómenos que la astronomía nunca había anticipado. Los investigadores planean profundizar en el estudio de la composición química del gas circundante y en la dinámica de los chorros expulsados para entender mejor la “alimentación desordenada” de estos objetos.
Para más detalles, consulte la publicación original en Infobae y el artículo de Gizmodo.