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20/01/2026 10:16 • SOCIALES • SOCIALES
En enero de 2026, una familia originaria de Santa Fe organizó sus vacaciones de verano y reservó, a través de redes sociales, una casa en la localidad costera de Santa Elena, a unos 17 kilómetros de "La Feliz". El supuesto propietario les solicitó un adelanto de 210.000 pesos, que fue transferido a una cuenta a nombre de una persona que luego resultó estar vinculada a la foto enviada desde una celda.
Al arribar al domicilio indicado, una vecina les informó que la vivienda pertenecía a un familiar suyo y que no estaba disponible para arrendar. Los turistas intentaron comunicarse de inmediato con quien había recibido el pago, pero sus llamadas fueron bloqueadas en cada intento.
Después de varios intentos infructuosos, los estafadores respondieron enviando una fotografía en la que se les ve sonriendo dentro de una celda, presumiblemente de una cárcel o comisaría, como una clara burla a la familia perjudicada.
La familia acudió a la comisaría de Santa Clara del Mar para formalizar la denuncia. Según la testimonio de una de las víctimas, identificada como Alanis, los agentes les dijeron que no podían rastrear el número telefónico, que “esto no era Estados Unidos” y, además, se rieron en la cara de la familia, negándose a levantar el acta.
Este caso se suma a la creciente ola de estafas de alquileres falsos que se intensifica en la temporada alta. Expertos en delitos informáticos advierten que muchos de estos fraudes son operados desde cárceles, donde los internos utilizan teléfonos móviles obtenidos de forma ilícita. Las recomendaciones incluyen verificar la identidad del propietario, desconfiar de precios excesivamente bajos, evitar transferencias sin contrato escrito y utilizar plataformas de alquiler reconocidas.
Fuentes: La Capital, La Nación, Vía Szeta.