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26/01/2026 07:11 • Politica
El miércoles 15 de enero de 2026, al arribar al Foro Económico Mundial de Davos, Donald Trump exigió a la comunidad internacional que le concediera el título de propiedad de Groenlandia, la vasta isla ártica de 57.000 habitantes que pertenece a Dinamarca desde hace tres siglos.
Trump argumentó que la posesión de Groenlandia permitiría a EE.?UU. reforzar su seguridad frente a China y Rusia, y facilitar la instalación de infraestructuras críticas como el llamado “Domo Dorado”, un sistema de defensa antimisiles que costaría entre 175.000 y 500.000 millones de dólares según diferentes estimaciones del Congreso.
El expresidente anunció que, de no alcanzarse un acuerdo, impondría aranceles del 10?% a partir del 1?de febrero a siete aliados europeos (Alemania, Reino Unido, Francia, Dinamarca, Noruega, Suecia y Países Bajos), incrementándolos al 25?% desde el 1?de junio de 2026. Estas medidas fueron calificadas por Dinamarca como “una dinamita contra la OTAN”.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sostuvo que no se había alcanzado ningún acuerdo sobre la soberanía de Groenlandia y que las conversaciones se centraban únicamente en reforzar la seguridad del Ártico con mayor dotación militar, sin cambiar la titularidad del territorio. La primera ministra danesa, Mette?Frederiksen, y el primer ministro groenlandés, Jens?Nielsen, reiteraron que sólo Dinamarca y Groenlandia pueden negociar acuerdos sobre la isla.
El anuncio se produce en un contexto de tensiones crecientes entre EE.?UU. y sus aliados europeos, y de una carrera de inversión en recursos estratégicos como tierras raras y uranio presentes en Groenlandia. Asimismo, la medida plantea dudas sobre la continuidad del liderazgo estadounidense dentro de la OTAN y el futuro de la cooperación transatlántica.