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28/01/2026 03:06 • Actualidad
El martes 27 de enero de 2026 a las 09:34, los consumidores del Área Metropolitana de Buenos Aires comenzaron a notar un cambio visible en sus tiendas favoritas: banderitas de Francia, Alemania y el Reino Unido colgaban entre los estantes, como si el supermercado fuera un duty?free. La oferta incluye pastas italianas, chocolates belgas, cervezas alemanas, jamones españoles y quesos franceses, productos que hasta hace poco solo se encontraban fuera del país.
Lo más llamativo no es solo la variedad, sino que en muchos casos los productos importados tienen precios similares e incluso menores que sus equivalentes nacionales. Galletitas de Brasil, España, India y Paraguay compiten directamente con marcas históricas argentinas. En promociones digitales reaparecen las clásicas galletas María españolas y versiones danesas en lata a precios más bajos que las locales.
En el rubro de chocolates, marcas estadounidenses como Feastables (creada por el youtuber MrBeast) conviven con líneas premium belgas y alemanas. En pastas, además de la tradicional italiana, sorprenden fideos de Albania con costos por debajo de los tradicionales. Las góndolas también ofrecen salsas de tomate “directo de Italia”, aceites europeos, pescados congelados de España y Chile, quesos brasileños y embutidos ibéricos.
El Gobierno justifica la medida diciendo que la exclusión del IVA y del Impuesto a las Ganancias para alimentos de la canasta básica busca fomentar la competencia y presionar los precios a la baja. Los supermercados, por su parte, afirman que la estrategia también pretende seducir a un consumidor cada vez más comparador y exigente. La industria local responde recordando que Argentina sigue produciendo la mayor parte de lo que consume y que las importaciones representan una fracción frente al volumen exportado.
El panorama indica que el “changuito” se ha vuelto internacional y que la batalla por precio y calidad apenas comienza. Los consumidores ahora pueden elegir entre productos locales y una creciente oferta importada, mientras la industria nacional deberá adaptarse a una competencia más globalizada.