14/06/2026 12:47 - Entretenimiento
Un vaquero de juguete con sombrero y un astronauta espacial de plástico parados sobre una madera vieja, iluminados por una luz cálida que proyecta sombras dramáticas, con una pantalla digital brillante de fondo
"Te acordás hermano, qué tiempos aquellos", podría cantarle Buzz a Woody en esta nueva aventura. Treinta años después de aquella primera película que revolucionó los cimientos de la animación, Toy Story 5 llega a los cines argentinos el 18 de junio de 2026.
El regreso es una celebración para el estudio que convirtió una computadora en el instrumento más poderoso de la fantasía cinematográfica, pero también plantea una pregunta existencial: ¿qué harán los viejos juguetes en este mundo de pantallas?
A mediados de los años ochenta, en un rincón de Silicon Valley, un grupo de ingenieros y artistas obsesionados con la imagen digital intentaba algo que nadie había logrado: contar una historia completa con animación generada por computadora.
Ese grupo era Pixar, una división de Lucasfilm que Steve Jobs compró en 1986 por 5 millones de dólares. Jobs, recién expulsado de Apple, apostó por una empresa que originalmente vendía hardware para hospitales y estudios de efectos visuales.
El salto al largometraje llegó en 1991, cuando Disney firmó un acuerdo de 26 millones de dólares con Pixar para producir tres películas. El equipo presentó tres conceptos: dos basados en libros infantiles y una idea sobre un par de juguetes. Disney eligió la tercera opción.
| Duración CGI | 77 minutos puros |
| Controles de Woody | 700 para su rostro |
| Costo RenderMan | 15 millones USD |
| Horas de renderizado | 800.000 horas |
| Computadoras Sun | 117 unidades |
| Recaudación | 400 millones USD |
Año 2000: 50% de películas animadas usaban CGI
Año 2009: 90% ya utilizaba animación digital
La revolución técnica habría sido irrelevante sin la historia que la sostenía. Woody, el vaquero de cuerda con voz de Tom Hanks, fue diseñado como un personaje leal y protector, pero también atravesado por el miedo a ser reemplazado.
Ese miedo —universal, reconocible en cualquier relación o trabajo— conectó de inmediato con audiencias de todas las edades. A su lado, Buzz Lightyear, el ranger espacial con voz de Tim Allen, completaba una dupla inédita en la pantalla.
Steve Jobs, que apostó por Pixar cuando nadie más lo hacía, vio en el estreno la confirmación de que la tecnología podía ser también poesía. La salida a bolsa de Pixar convirtió a Jobs en multimillonario por primera vez. Siempre consideró a Pixar uno de sus logros más importantes.
Treinta años después, Andrew Stanton, uno de los padres fundadores de la saga, regresa como director con una propuesta que enfrenta a Woody, Buzz y sus amigos a un enemigo más amenazante que Sid o Lotso: la tecnología.
La trama nace de lo que Stanton describió como una "toma de conciencia de un problema existencial": la realidad de que los niños de hoy casi no juegan con objetos físicos.
¿Qué lugar tienen los juguetes —y las historias— en un mundo de pantallas y algoritmos? Es, en cierto modo, la pregunta más honesta que Pixar podría hacerse en su trigésimo aniversario.
"Ayer fue vanguardia, inventó la animación por computadoras y transformó para siempre el panorama animado global; hoy, cuando todas las películas animadas se le parecen, se pregunta por su lugar en el mundo."
Fuente: El Día
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones