06/07/2026 04:58 - Tecnologia
Hubo una época, especialmente en los años 2000, en la que los cybers eran el epicentro de la vida social juvenil. Lugares donde se chateaba por Messenger, se revisaba el correo y se pasaban horas jugando al Counter Strike. Sin embargo, con la llegada de internet a los hogares y el auge de los smartphones, ese modelo parecía destinado a desaparecer. Hoy, en la ciudad de Córdoba, solo dos de estos históricos locales permanecen en pie, pero con una fisonomía completamente renovada.
Federico Pucheta, dueño de CyberFox, trabaja en el rubro desde 2005. En su pico de popularidad, llegó a tener tres sucursales (Cross, Krome y Cyber Fox). Actualmente, el único local que resiste es el ubicado en avenida Colón 251. Para Pucheta, la clave fue entender que lo que había en un cyber ahora lo tenés en la palma de tu mano, por lo que debía reconvertirse o cerrar.
Hoy, el local cuenta con 40 computadoras de alta gama dedicadas casi exclusivamente al gaming competitivo. Abren las 24 horas, todos los días. Sus clientes, que rondan entre los 25 y 35 años, buscan equipos capaces de correr títulos exigentes como League of Legends (LOL), Counter Strike o Fortnite, algo que muchas veces no es viable económicamente en los hogares.
| Duración | Precio (Pesos Argentinos) |
|---|---|
| 1 Hora | $ 2.900 |
| 3 Horas | $ 7.000 |
| 8 Horas | $ 10.500 |
Además del alquiler por hora, el local organiza torneos semanales con miniligas donde la comunidad participa y se mide competitivamente, atrayendo a unas 15 o 20 personas que vuelven a ocupar las filas de computadoras.
Ubicado en Mariano Moreno 295, HQ Sports existe desde 2001. Su dueño, Jorge Urciuolo, explica que la gran transformación comenzó al ver el crecimiento de los deportes electrónicos, inspirados incluso por torneos de League of Legends transmitidos por Netflix.
Para Urciuolo, la mística del cyber no desaparece porque la experiencia de jugar en forma presencial al lado del equipo es insuperable. Sociabilizás con gente que juega a lo mismo y hacés amigos, una dinámica difícil de replicar en soledad frente a la pantalla de casa.
Ambos emprendedores admiten que el rubro es un nicho en proceso de extinción y que el futuro es incierto, ya que no quedan más vetas de transformación evidente. El desafío económico es alto: implica cambiar las computadoras cada dos o tres años y rotar accesorios para estar a la par de la actualización informática.
Sin embargo, a pesar de los desafíos, estos locales siguen siendo refugios para una comunidad que busca no solo una computadora potente, sino un espacio donde compartir una pasión que aún resiste. Como bien dicen sus protagonistas, mientras haya jugadores que busquen ese entorno de camaradería y tecnología de punta, estos últimos cybers seguirán dejando la luz encendida en las noches cordobesas.
Fuente: La Voz
Alfredo S. Quiroga