08/07/2026 12:50 - Actualidad
Un operativo internacional despliega tecnología de punta para encontrar con vida a Lucas Gámez.
La esperanza se mantiene intacta en medio de la tragedia. Equipos de rescate internacionales, con la valiosa participación de especialistas argentinos, han intensificado este domingo 5 de julio la búsqueda de Lucas Gámez, un niño argentino de 8 años que permanece atrapado tras el colapso del edificio Miramar, en la zona de La Guaira, Venezuela, a causa de los sismos registrados el pasado 24 de junio de 2026.
Durante la madrugada, los brigadistas aprovecharon el silencio absoluto de las 5 de la mañana para realizar una prueba de sonido de alta sensibilidad. La técnica consistió en utilizar la grabación de la voz de Blanca Martínez, madre del niño, mediante equipos capaces de detectar incluso latidos del corazón bajo la tierra y el concreto.
Mi corazón me dice que Lucas va a volver a estar con nosotros, manifestó Blanca Martínez, quien no ha abandonado las inmediaciones del edificio ni un solo instante.
Sobre los resultados preliminares de la prueba acústica, Martínez explicó con cautela que escucharon un par de cosas, pero que puede ser que se esté cayendo todo, propio del edificio. Las autoridades y los equipos de emergencia aguardan los resultados definitivos para determinar los próximos pasos en la estrategia de rescate.
El despliegue en el área es de una magnitud impresionante y combina múltiples tecnologías para maximizar las chances de hallar a Lucas con vida. Se están utilizando:
Lucas había ingresado al edificio junto a sus tíos apenas minutos antes de que se produjera el primer terremoto el miércoles 24 de junio.
La urgencia de las tareas tiene un motivo aún más emotivo: este lunes, el pequeño Lucas cumple 9 años. Nacido en Argentina, vivió en Buenos Aires hasta enero de este año, cuando su familia decidió mudarse al país sudamericano. El deseo de todo el equipo de rescate y de sus seres queridos es poder celebrar esta fecha con él fuera de los escombros, en un abrazo reencontrado.
Fuente: La Voz
Alfredo S. Quiroga