10/07/2026 22:37 - Otros
Según un reciente estudio publicado el 10 de julio de 2026 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, la respuesta a la supervivencia en el pasado podría ser la clave para proteger nuestro futuro.
Hace 252 millones de años, al finalizar el período Pérmico, la Tierra enfrentó la mayor extinción masiva conocida. Este evento eliminó cerca del 90% de las especies marinas y el 70% de los vertebrados terrestres. Los arrecifes desaparecieron y los ecosistemas tardaron entre cinco y diez millones de años en recuperarse. La causa principal, según la comunidad científica, fueron las gigantescas erupciones volcánicas de las Traps Siberianas, que expulsaron inmensas cantidades de dióxido de carbono, provocando un calentamiento global extremo.
Cuando la temperatura del agua aumenta, el metabolismo de los animales se acelera, requiriendo más oxígeno. Sin embargo, el agua caliente retiene menos oxígeno disuelto. Esto genera una crisis donde los organismos necesitan más oxígeno justo cuando el ambiente les ofrece menos.
Liderado por Erik A. Sperling, el equipo de investigadores no podía medir el metabolismo de animales extintos. Por ello, recurrieron a sus descendientes modernos. Analizaron especies antiguas como braquiópodos y crinoideos, y las compararon con bivalvos y gasterópodos (fauna moderna) mediante experimentos de respirometría.
Los resultados demostraron que la fauna paleozoica era mucho más vulnerable a la combinación de altas temperaturas y escasez de oxígeno. Su capacidad para respirar determinó su destino.
Aunque estudiar el pasado parece mirar lejos, este descubrimiento tiene implicancias directas para el cambio climático actual. Comprender cómo respondió la biodiversidad a un calentamiento extremo nos brinda herramientas invaluables para anticipar y mitigar los efectos sobre nuestros océanos hoy.
La gran diferencia es que, a diferencia de hace 252 millones de años, hoy la ciencia puede identificar estos procesos mientras ocurren, dándonos la oportunidad de actuar y proteger la vida marina para las futuras generaciones.
Alfredo S. Quiroga