16/07/2026 09:55 - Internacionales
El 24 de junio de 2026, un doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudió a Venezuela, dejando a La Guaira como la zona cero de la devastación. A pesar del inmenso dolor, el pueblo venezolano ha demostrado una resiliencia extraordinaria, autoorganizándose para rescatar, distribuir alimentos y apoyar a quienes lo perdieron todo.
Según informaron medios internacionales recopilando datos oficiales al 14 y 15 de julio de 2026, la cifra de fallecidos escaló por encima de los 4.700 (reportándose montos entre 4.734 y 4.829 dependiendo de la actualización). Además, se registran 16.740 heridos y 20.903 personas sin hogar.
No obstante, los planes de contingencia han logrado asistir a 128.324 familias y brindar atención médica a 33.652 pacientes, en un esfuerzo monumental por restablecer la normalidad. La reconstrucción total se estima entre USD 1.500 y USD 2.000 millones, un desafío que el país afrontará con el apoyo internacional y la determinación de su gente.
Una de las mayores preocupaciones gira en torno a las personas que aún no han sido localizadas. La plataforma ciudadana 'Desaparecidos Terremoto Venezuela' indica que 29.872 personas siguen sin estar localizadas a 20 días del sismo. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, aseguró el 11 de julio de 2026 que están cruzando bases de datos, aunque reconoció que hasta el 10 de julio no habían podido identificar al 7% del total de víctimas (unas 315 personas para esa fecha).
El vocero de la organización Cecodap, Carlos Trapani, destacó la valentía de los ciudadanos que elaboran bases de datos particulares en hospitales y refugios, aunque enfatizó la necesidad de una data oficial unificada que brinde certezas a las familias.
A pesar de la opacidad señalada por algunos medios sobre la información oficial, el espíritu de colaboración fluye. Voluntarias como Mayerling y Duglimar se han convertido en símbolos de la solidaridad, liderando la distribución de alimentos y apoyo entre los escombros. El camino hacia la reconstrucción es largo, pero la unión de la sociedad civil venezolana enciende una luz de esperanza en medio de la oscuridad.
Alfredo S. Quiroga