21/07/2026 22:44 - Politica
El tramo final de la Copa del Mundo dejó una serie de desencuentros entre la Casa Rosada y la Selección Argentina. Lo que comenzó como una estrategia de silencio y mesura terminó en declaraciones polémicas, un feriado cancelado y un claro distanciamiento con el sentimiento popular.
Antes de la semifinal frente a Inglaterra, la FIFA prohibió el ingreso de elementos con mensajes políticos, una decisión respaldada por el Gobierno nacional. Sin embargo, tras el triunfo, los jugadores desplegaron una bandera que decía "Las Malvinas son argentinas". El presidente Javier Milei generó controversia al calificar de "miserable" que la gente se aferrara a la causa soberana para celebrar el triunfo futbolístico. El vocero Adrián Ravier tuvo que salir a aclarar que el jefe de Estado "de ninguna manera cuestiona a los jugadores", aunque dentro del oficialismo admitieron que el tema quedó "manoseado y mal comunicado".
Lionel Messi había expresado en una entrevista su preocupación por "la gente que la pasa mal, que no tiene trabajo o que no llega a fin de mes". La respuesta oficial no se hizo esperar y vino de la mano de Ravier, quien aseguró que "no coincidimos en el Gobierno con esto". Argumentó que las familias pagaban más por servicios, pero que era "necesario corregir esos precios" para generar inversiones, generando un nuevo desencuentro con la figura máxima del fútbol argentino.
Tras la derrota en la final ante España el 19 de julio de 2026, Milei sorprendió al anunciar por redes sociales que decretaría un feriado nacional para celebrar el regreso del plantel. Sin embargo, la iniciativa perdió fuerza al confirmarse que Messi viajaría directo a Miami y que el plantel no tenía ánimos de festejo masivo. Finalmente, el 20 de julio de 2026, la Selección arribó a Ezeiza en un vuelo de Aerolíneas Argentinas, donde fue recibida en una recepción protocolar sin la presencia de ningún funcionario político, tal como lo solicitó el cuerpo técnico.
En medio de la euforia y posterior decepción mundialista, Milei concurrió a la Bolsa de Comercio el jueves por la noche. Comenzó dando una clase académica sobre teorías del crecimiento económico, pero fue interrumpido por un socio que le gritó "¡Terminala!". El presidente se puso nervioso, cambió su tono a uno de "barricada" y aprovechó para confirmar que buscará la reelección en 2027.
Mea culpa interna: Fuentes del oficialismo reconocieron que intentaron que todos se callaran, pero no hubo caso. La falta de comunicación con la AFA y los guiños no devueltos por los jugadores terminaron en una estrategia que decepcionó a la propia Casa Rosada.
Alfredo S. Quiroga