22/07/2026 22:17 - Internacionales
Según informaron fuentes como Infobae, CNN en Español y The New York Times, el gobierno de Estados Unidos y Arabia Saudita oficializaron este miércoles 22 de julio de 2026 un histórico acuerdo de cooperación nuclear civil. La firma estuvo a cargo del secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, y el ministro de Energía saudita, príncipe Abdulaziz bin Salman.
El convenio, que tiene una vigencia de 30 años, abre la puerta para que el reino construya su propia planta de enriquecimiento de uranio destinada a reactores civiles. El plan involucra a empresas estadounidenses en el desarrollo del programa atómico saudita y deberá ser remitido al Congreso para su revisión obligatoria.
El pacto suscrito se conoce formalmente como Acuerdo 123, en referencia a la Sección 123 de la Ley de Energía Atómica de 1954 de EE.UU. Este marco legalmente vinculante regula la transferencia de tecnología nuclear estadounidense al exterior y busca garantizar la no proliferación de armas nucleares.
Según el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, Estados Unidos no llegará a ningún convenio que conduzca al riesgo de proliferación. Sin embargo, expertos como Alexander Bollfrass, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, calificaron el pacto de revolucionario, ya que transferiría tecnología altamente sensible sin exigir los máximos controles de supervisión internacionales.
En 2009, los Emiratos Árabes Unidos firmaron un acuerdo similar con Washington para construir la planta de Barakah. En esa oportunidad, los EAU renunciaron expresamente al enriquecimiento de uranio y firmaron el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), un modelo considerado el estándar de oro.
Arabia Saudita, por su parte, resistió históricamente cualquier cláusula que le obligue a renunciar al ciclo completo del combustible nuclear. El nuevo acuerdo no exige al reino firmar el Protocolo Adicional del OIEA, sino que incluye un convenio bilateral de salvaguardias con inspecciones limitadas, respetando la soberanía saudita sobre sus sitios reales y religiosos.
El Departamento de Energía de EE.UU. destacó que la asociación marcará el inicio de una cooperación de varias décadas y de miles de millones de dólares. Beneficiará enormemente a la industria nuclear estadounidense, en particular a Westinghouse, a quien la administración Trump destinó préstamos por 17.500 millones de dólares para construir nuevas plantas.
Para Arabia Saudita, el príncipe heredero Mohammed bin Salman ve en este acuerdo una forma de diversificar su matriz energética hacia tecnologías del futuro, a la vez que asegura una alianza estratégica clave en la región.
El anuncio llega en un momento crucial, mientras Estados Unidos mantiene un conflicto armado con Irán para desmantelar su programa nuclear. El príncipe Mohammed bin Salman ha declarado previamente que Arabia Saudita buscaría desarrollar capacidades nucleares si Irán llegara a obtener una bomba atómica, y cuenta con el respaldo de un pacto de defensa mutua firmado con Pakistán en septiembre de 2025.
A pesar de las preocupaciones de algunas figuras israelíes y legisladores estadounidenses, el gobierno de Donald Trump confía en que el pacto consolidará una arquitectura de seguridad distinta en Medio Oriente. Para que el acuerdo entre en vigor, el Congreso no debe aprobar resoluciones conjuntas de rechazo con poder de veto. Si prospera, el reino quedará prohibido de desarrollar o comprar tecnología de enriquecimiento a otros países durante una década, manteniendo a Estados Unidos como su socio principal en el desarrollo energético.
Alfredo S. Quiroga