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16/11/2025 10:04 • ECONOMIA • ECONOMIA
En los últimos años Argentina ha vivido una inflación anual superior al 150% y una política monetaria restrictiva que ha elevado las tasas de interés a niveles históricamente altos. En este escenario, la lógica sugiere una caída de la demanda inmobiliaria, pero el sector muestra una paradoja notable: los compradores siguen adquiriendo unidades en fase de obra, conocidas como pozos.
El término se refiere a los inmuebles que todavía están en construcción, es decir, el terreno y la estructura básica sin acabados. Los inversores suelen comprar estos inmuebles con la expectativa de obtener un precio más bajo que el de una propiedad terminada y de beneficiarse de la revalorización al culminar la obra.
Los constructores se benefician de ingresos anticipados que les permiten financiar la obra sin depender exclusivamente de la venta final. Sin embargo, la alta demanda también genera presión para acelerar los plazos y cumplir con los compromisos de entrega, lo que puede elevar los costos de obra.
Los analistas sugieren monitorear de cerca los indicadores de crédito y la evolución de la inflación. Para los compradores, es crucial evaluar la solidez del promotor, la ubicación del proyecto y las cláusulas de reajuste de precios. Los reguladores, por su parte, podrían considerar medidas que equilibren la protección del consumidor con la salud financiera del sector.