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03/12/2025 22:05 • POLITICA • POLITICA
Durante las últimas semanas, la administración de Donald Trump autorizó una serie de ataques aéreos contra embarcaciones sospechosas de transportar cocaína, conocidas como narcolanchas, en la zona del Caribe y en la costa venezolana. Según informan medios como La Nación y Infobae, el objetivo es interrumpir la cadena de suministro de la droga que llega a EE.UU. y Europa.
El término se refiere a lanchas rápidas y de bajo calibre que, a menudo, navegan bajo la bandera de países caribeños, pero que son utilizadas por grupos del narcotráfico colombiano para trasladar estupefacientes. Su velocidad y maniobrabilidad dificultan la detección y el embargo.
El mandatario, bajo presión tanto de sus detractores como de sus partidarios, anunció la intención de publicar un video del segundo ataque contra una supuesta narcolancha. La medida, según declaraciones, busca demostrar la eficacia de la política antidrogas y reforzar su imagen de líder firme en seguridad nacional.
Los críticos acusan al gobierno estadounidense de violar la soberanía venezolana y de usar la lucha contra el narcotráfico como pretexto para ejercer presión política en la región. La situación ha puesto en jaque la figura del jefe del Pentágono, bajo cuya responsabilidad se encuentran las operaciones militares, generando sospechas de posible crimen de guerra, según reporta EL PAÍS.
El Congreso de EE.UU. ha intensificado su escrutinio, exigiendo respuestas claras al respecto de los ataques y de la supuesta publicación del video. Legisladores de ambos partidos han señalado que la falta de transparencia podría erosionar la confianza pública y comprometer la reputación internacional de Estados Unidos.
En un comunicado, el Pentágono afirmó que las operaciones antidrogas apenas están comenzando y que se prevé una escalada en intensidad. Sin embargo, la falta de datos concretos y la ausencia de cifras oficiales sobre los resultados de los ataques alimentan la desconfianza.
Para Trump, la controversia representa un reto significativo dentro de su campaña de reelección, pues debe equilibrar la expectativa de resultados tangibles en la lucha contra las drogas con la necesidad de evitar un conflicto diplomático mayor con Venezuela y otros países latinoamericanos.
El debate sigue abierto, y se espera que tanto la Casa Blanca como el Congreso continúen enfrentándose en torno a la legalidad y la efectividad de estas operaciones militares.