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12/12/2025 09:04 • SOCIALES • SOCIALES
El gobierno portugués aprobó una serie de cambios en la legislación laboral que pretenden flexibilizar los contratos temporales, limitar la indemnización por despido y modificar el cálculo de la pensión mínima. Según los sindicatos, esas medidas debilitan la protección de los trabajadores y amenazan la estabilidad del sistema de seguridad social.
El día de la convocatoria, aproximadamente cientos de miles de personas se congregaron en la Praça do Comércio y en la Avenida da Liberdade. La huelga fue declarada general y paralizó los aeropuertos de Lisboa y Oporto, los servicios de tren de la compañía nacional y gran parte del transporte urbano.
Los vuelos programados en Lisboa se vieron afectados, con cancelaciones y retrasos que provocaron molestias a viajeros internacionales. Los trenes de alta velocidad entre Lisboa y Oporto operaron con capacidad reducida y los autobuses urbanos dejaron de circular en varias rutas. Además, la atención en hospitales públicos se ralentizó y los colegios municipales cerraron sus puertas.
Los sindicatos principales, entre ellos la CGTP y la UGT, sostienen que la reforma vulnera derechos fundamentales y llaman a mantener la huelga hasta que el Gobierno retire la iniciativa. Por su parte, el Gobierno defiende la medida como necesaria para aumentar la competitividad y reducir el desempleo estructural.
Los analistas advierten que la huelga podría extenderse al menos una semana, lo que implicaría interrupciones generalizadas en la logística del país y presiones económicas sobre el turismo, uno de los principales motores de la economía portuguesa.
Fotografías y videos difundidos por medios locales muestran multitudes con pancartas que reclaman "derechos laborales" y "pensión digna", mientras que los aeropuertos aparecen vacíos y los trenes permanecen en los andenes.