07/08/2026 08:13 - General
El fin de semana del 1 y 2 de agosto de 2026, la provincia de La Rioja (ubicada en el noroeste argentino) fue escenario de un emotivo homenaje por los 50 años del asesinato de monseñor Enrique Angelelli, un obispo católico asesinado por la dictadura militar en 1976 y beatificado en 2019. El evento, organizado por el gobernador Ricardo Quintela (apodado “el Gitano”), pretendía ser un gesto de unidad del Partido Justicialista (PJ) —el principal partido peronista— de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Según reportaron medios como Ámbito e Infobae, la convocatoria reunió a miles de peregrinos, autoridades eclesiásticas y dirigentes de todas las vertientes del peronismo. Sin embargo, la foto de unidad que tanto anhelaba Quintela no se concretó.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires (la más poblada del país), Axel Kicillof, fue el gran ausente. Su entorno justificó la falta con una agenda previa, pero fuentes internas revelaron que el mandatario busca evitar quedar atrapado en una foto de unidad forzada. Kicillof, que aspira a ser candidato presidencial en 2027, prefiere construir su propio espacio político, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), y no someterse a la conducción de Máximo Kirchner, hijo de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y líder de La Cámpora, la agrupación juvenil más poderosa del peronismo.
Para mostrar músculo propio, Kicillof envió a varios ministros de su gabinete —como Carlos Bianco, Walter Correa, Javier Rodríguez, Alberto Sileone y Daniel Gollan— a recorrer el interior del país durante los mismos días.
Quien sí asistió fue Máximo Kirchner, diputado nacional y líder de La Cámpora. En su discurso, agradeció el apoyo de los riojanos a su madre, Cristina Fernández de Kirchner, y lanzó un dardo directo a Kicillof: recordó que el gobernador bonaerense “hace dos años iba a competir con Cristina por la conducción del PJ Nacional”, pero que “cuando la metieron presa fue uno de los primeros en ir a visitarnos”. A pesar de la pulla, Kirchner llamó a la unidad y pidió “proteger la bandera que une a los argentinos, evitando que el país sea balcanizado”.
También criticó el plan económico del gobierno nacional, al que acusó de querer “devorarse los sueños de millones de argentinos”.
La misa central fue presidida por Marcelo Colombo, titular de la Conferencia Episcopal Argentina, quien definió a Angelelli como “un pastor según el corazón de Cristo”. Quintela, por su parte, reivindicó el mensaje del beato: “Angelelli fue el primero en decir que no tengan odio. Nosotros no tenemos odio; tenemos la responsabilidad de asumir el desafío de transformar esta dura realidad”.
El homenaje incluyó la apertura del Centro de Interpretación del Parque Temático Turístico Memoria y Martirio y un emotivo reconocimiento al matrimonio riojano José Luis Goyochea y Nélida Noemí Moreno, cuyos restos fueron recientemente identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense.
Además de Máximo Kirchner, estuvieron presentes Cristina Álvarez Rodríguez (en representación de Kicillof), Cecilia Moreau y Diego Giuliano (enviados por Sergio Massa, otro precandidato presidencial), Germán Martínez, José Mayans, Wado de Pedro, Victoria Tolosa Paz y Sergio Palazzo, entre otros. La diversidad de asistentes demostró que, pese a las diferencias, los puentes internos del peronismo siguen activos.
El acto dejó en claro que la unidad del peronismo no será sencilla, pero que la dirigencia sigue buscando puntos de encuentro. Como dijo Quintela: “No tenemos odio, tenemos responsabilidad”.
Alfredo S. Quiroga