El cierre de campaña en Maine terminó en fuego. En un clima eléctrico, el candidato demócrata Troy Jackson y la senadora republicana Susan Collins protagonizaron un cruce verbal sin filtros que dejó expuestas las grietas políticas del estado en plena batalla por el control del Senado estadounidense.

El teatro de la Husson University en Bangor fue el escenario de un final explosivo. Lo que debía ser un intercambio de propuestas se convirtió en una batalla campal cuando Troy Jackson interrumpió abruptamente a la senadora Susan Collins, llegándole a decir "shut up" (cállate) mientras la cuestionaba por su vínculo con Donald Trump.

La respuesta de Collins no se hizo esperar. La republicana acusó a Jackson de intentar desprestigiarla y defendió su trayectoria como una de las figuras más bipartidistas del Congreso, destacando que su capacidad de negociación ha sido la llave para atraer fondos federales críticos hacia Maine.

El punto de fricción: Mientras Jackson acusa a la senadora de ser condescendiente con los trabajadores, Collins sostiene que su historial de votos independientes —incluyendo el apoyo a jueces liberales y el bloqueo a Pete Hegseth— demuestra que no es una marioneta del partido.

El evento, que contó con unos 200 espectadores, también sufrió la irrupción de un manifestante que alertó sobre el impacto ambiental de los centros de datos de IA, gritando que estaban "envenenando el agua". El episodio terminó con la expulsión del individuo, a quien Collins calificó rápidamente como un "fanático".

En términos económicos, la carrera muestra una disparidad sorprendente en la recaudación de fondos:

Candidato Partido Recaudación
Troy Jackson Demócrata $20 millones
Susan Collins Republicano $5.2 millones

Como cierre simbólico, ambos presentaron sus referentes históricos de Maine, reflejando sus visiones políticas:

  • Susan Collins: Eligió a Joshua Chamberlain.
  • Troy Jackson: Optó por Frances Perkins.

Fuente: IMAGO