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04/02/2026 12:07 • Salud
Se trata de un patrón persistente y compulsivo de engaño que supera la simple mentira ocasional que forma parte de la vida cotidiana. Los adolescentes que la presentan mienten sin un beneficio claro y les resulta muy difícil frenar el impulso, incluso cuando las consecuencias son negativas.
Los investigadores de la Universidad McGill analizaron a más de 500 adolescentes de entre 10 y 18 años en Estados Unidos, recabando información mediante encuestas a los jóvenes y a sus padres, así como pruebas estandarizadas de funciones ejecutivas. 63 jóvenes mostraron indicadores consistentes con mentira patológica, reportando en promedio 9,6 mentiras al día, cifra mucho mayor que la del resto del grupo.
El estudio encontró una correlación significativa entre la mentira patológica y dos componentes cognitivos críticos:
Estas deficiencias dificultan que los adolescentes evalúen las consecuencias de sus mentiras, favoreciendo respuestas impulsivas sin la deliberación necesaria.
Los autores subrayan que entender este vínculo cognitivo es clave para padres, docentes y profesionales de la salud. Intervenciones que fortalezcan las funciones ejecutivas, como la terapia cognitivo?conductual y programas de entrenamiento en autorregulación, pueden reducir la frecuencia de mentiras compulsivas.
La muestra estudiada no permite estimar la prevalencia de la mentira patológica en la población adolescente en general, y se basó en autoinformes, cuyos sesgos potenciales fueron mitigados por la confidencialidad garantizada. Los investigadores llaman a estudios más amplios y longitudinales para profundizar en el fenómeno.
La mentira patológica no debe interpretarse únicamente como una cuestión moral, sino como un indicador de dificultades cognitivas específicas. Detectar a tiempo estas señales y ofrecer acompañamiento especializado puede favorecer un desarrollo más saludable durante la adolescencia.
Fuente: Infobae