Especialistas advierten que la depresión puede ser un síntoma premotor del Parkinson, manifestándose años antes de los temblores y rigidez característicos. Detectar esta señal a tiempo permite un tratamiento precoz que mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes.
Una enfermedad que avanza en silencio
El
Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente al sistema nervioso y se asocia comúnmente con síntomas motores como temblores, rigidez muscular y lentitud en los movimientos. Sin embargo, lo que muchas personas desconocen es que esta patología puede comenzar a manifestarse mucho antes de que aparezcan estas señales visibles.
Según informa
La Gaceta, los especialistas coinciden en que los síntomas más conocidos se presentan cuando el trastorno ya se encuentra en una etapa avanzada. Antes de esas manifestaciones, el cuerpo envía señales sutiles que frecuentemente pasan desapercibidas o se confunden con otros problemas de salud.
El síntoma oculto: la depresión
Entre los indicios tempranos más relevantes se encuentra un síntoma silencioso que puede presentarse
años antes del diagnóstico formal: la
depresión.
La
Sociedad Española de Neurología indica que el
40% de las personas con Parkinson también atraviesan cuadros depresivos. Esta cifra revela una asociación significativa que merece atención médica especializada.
El neurólogo
Diego Santos García, del
Complejo Hospitalario Universitario de Coruña, explica que la depresión puede actuar como un
síntoma premotor, ya que en algunos casos se manifiesta varios años antes de la aparición de los signos motores y forma parte de las primeras expresiones de la enfermedad.
¿Qué es un síntoma premotor?
Un
síntoma premotor es aquel que aparece antes de que se desarrollen las manifestaciones motoras características de una enfermedad neurológica. En el caso del Parkinson, estos síntomas pueden incluir:
- Depresión y ansiedad
- Apatía y desinterés generalizado
- Trastornos del sueño
- Pérdida del sentido del olfato
- Estreñimiento crónico
La identificación de estos síntomas permite una
consulta médica precoz, un seguimiento adecuado y el inicio de tratamientos que pueden mejorar la calidad de vida y ralentizar la progresión de la enfermedad.
Diferenciando apatía y depresión
El especialista subraya la importancia de
diferenciar la apatía de los síntomas afectivos propios de la depresión. Mientras que la depresión incluye tristeza, sentimientos de culpa y desesperanza, la apatía se caracteriza por una disminución de la motivación y el interés sin necesariamente presentar un estado de ánimo negativo.
Esta distinción resulta fundamental para orientar mejor el tratamiento y abordar cada condición de manera específica.
¿Cómo se diagnostica el Parkinson?
Desde la reconocida
Mayo Clinic explican que
no existe una prueba única para detectar la enfermedad. El diagnóstico lo realiza un neurólogo mediante:
- Examen físico completo
- Evaluación neurológica detallada
- Análisis del historial clínico
En algunos casos, puede solicitarse una
tomografía computarizada conocida como estudio del transportador de dopamina, aunque no todas las personas la requieren para confirmar el diagnóstico.
La importancia de la detección temprana
Reconocer la depresión como posible síntoma premotor del Parkinson abre una ventana de oportunidad invaluable. La detección precoz permite:
- Iniciar tratamientos sintomáticos antes
- Implementar terapias físicas y cognitivas preventivas
- Planificar el seguimiento médico adecuado
- Mejorar significativamente la calidad de vida del paciente
Si usted o un familiar experimentan depresión persistente acompañada de otros síntomas como cambios en el sueño, pérdida del olfato o problemas de motricidad fina, es fundamental consultar con un especialista en neurología para una evaluación integral.
Fuente: La Gaceta