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14/02/2026 23:44 • Internacionales
Desde una ubicación no revelada en Estados Unidos, María Corina Machado, la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, participó este sábado 14 de febrero de 2026 de forma virtual en la prestigiosa Conferencia de Seguridad de Múnich. En su intervención, lanzó una predicción que resuena en toda Latinoamérica: una vez que Venezuela logre su transición democrática, los gobiernos de Cuba y Nicaragua caerán en consecuencia.
“Una vez desmantelemos el régimen criminal en Venezuela, Cuba será el próximo, Nicaragua le seguirá. Por primera vez en la historia, tendremos las Américas libres de comunismo y dictadura”, aseguró Machado durante su discurso, pronunciado en inglés ante la audiencia internacional.
Machado contextualizó su mensaje describiendo la realidad de su país tras 27 años de “devastación brutal”. La dirigente detalló que no solo se perdieron instituciones y recursos, sino que “se destrozaron las familias”. Según sus declaraciones, un tercio de la población venezolana ha sido obligada a huir, convirtiendo a la nación sudamericana en el epicentro de “la mayor crisis migratoria del mundo”.
“Esto lo provocó un régimen criminal que destruyó el país y se apropió de su territorio”, denunció la opositora, quien culpó directamente al aparato represivo del Estado por el éxodo masivo que incluye a casi nueve millones de exiliados.
Un punto central de su alocución fue la defensa de la legitimidad de Edmundo González. Machado calificó lo ocurrido el 28 de julio de 2024 como “el hito más importante en la historia democrática venezolana”, afirmando que la victoria no solo se dio en las urnas, sino que contó con la voluntad de las fuerzas armadas que protegieron el conteo.
“González es el presidente electo legítimo. Eso es lo que da legitimidad al gobierno de transición y a las próximas elecciones generales”, sostuvo con firmeza, marcando una clara posición sobre el futuro político inmediato del país caribeño.
Machado destacó el rol crucial de Estados Unidos, agradeciendo que sea “el único país que ha arriesgado la vida de algunos de sus ciudadanos por la libertad de Venezuela”. Hizo referencia específica a lo ocurrido el 3 de enero, un hecho que según ella “abrió el camino hacia la transición democrática”.
Sin embargo, fue crítica y exigente con la comunidad global: “Tenemos que pasar de declaraciones conjuntas a acciones efectivas”. Demandó el bloqueo de flujos financieros ilícitos, la adopción de medidas restrictivas contra grupos represivos y la recuperación de activos robados. También pidió transparencia en las relaciones internacionales, especialmente con China, y la expulsión de regímenes extranjeros infiltrados en las instituciones venezolanas.
Respecto a su regreso a Venezuela, Machado explicó que su labor actual requiere trabajar directamente con actores internacionales, algo que le estuvo prohibido por más de doce años. “Regresaré tan pronto como cumpla los objetivos y acciones que tengo establecidos”, indicó.
Sobre la situación interna, reveló que el régimen estaría en una “fase de desmantelamiento”, siguiendo órdenes de Estados Unidos. Respecto a los presos políticos, informó que 480 han sido liberados, aunque más de 800 permanecen en prisión. Machado enfatizó que no se puede hablar de transición si persiste la represión, rechazando la idea de que la recuperación petrolera deba anteceder a la restitución de derechos.
Finalmente, la Premio Nobel de la Paz trazó las líneas de una futura justicia transicional: “Nos corresponde fortalecer el sistema judicial, que la verdad se sepa y reparar a las víctimas. No buscamos venganza; aspiramos a integrar incluso a quienes apoyaron al régimen. La reconciliación debe basarse en la justicia y la verdad”.
Su mensaje final fue un llamado a la esperanza y la acción, visualizando una Venezuela democrática como el primer paso hacia una región completamente libre de dictaduras.
Fuentes: Diario Panorama, Deutsche Welle, Infobae.