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Dormir menos de 6 horas aumenta un 30% el riesgo de demencia según estudio de 25 años

15/02/2026 01:23 • Salud

Una investigación internacional que siguió a casi 8.000 adultos británicos durante 25 años reveló que el déficit crónico de sueño en la mediana edad eleva significativamente el riesgo de desarrollar demencia. El sistema glinfático cerebral, responsable de limpiar proteínas tóxicas, se activa principalmente durante el sueño profundo.

El hallazgo que cambia nuestra comprensión del sueño y la salud cerebral

Dormir menos de seis horas por noche durante la mediana edad podría tener consecuencias devastadoras para la salud cerebral a largo plazo. Según un estudio publicado en Nature Communications y liderado por la investigadora Séverine Sabia de la Université de Paris y University College London, el déficit crónico de sueño constituye un factor de riesgo independiente para desarrollar demencia en la vejez. La investigación, basada en el proyecto Whitehall II que supervisa la salud de funcionarios británicos desde mediados de la década de 1980, siguió a 7.900 participantes durante 25 años, evaluando sus patrones de sueño a los 50, 60 y 70 años.

Datos alarmantes: los números que no mienten

Los resultados son contundentes:
  • A los 50 años: Quienes dormían seis horas o menos mostraron un 22% más de riesgo de desarrollar demencia.
  • A los 60 años: El riesgo aumentó a un 37% adicional.
  • Sueño corto persistente: Quienes mantuvieron este patrón a los 50, 60 y 70 años tuvieron un 30% más de probabilidad de desarrollar demencia frente a quienes durmieron siete horas de manera constante.
Durante el periodo de estudio, 521 personas recibieron diagnóstico de demencia, la mayoría después de cumplir los 70 años, con una edad media de diagnóstico de 77 años.

¿Qué es el sistema glinfático y por qué es crucial?

El sistema glinfático funciona como una red de limpieza cerebral que elimina desechos tóxicos. Este sistema se activa principalmente durante el sueño profundo y opera mediante el líquido cefalorraquídeo (LCR), que fluye a través de túneles alrededor de los vasos sanguíneos, se mezcla con el líquido intersticial y recoge proteínas potencialmente dañinas como la beta amiloide y tau, ambas asociadas al desarrollo del Alzheimer. El doctor Nicholas Fabiano, residente de psiquiatría e investigador de la Universidad de Ottawa, explicó en redes sociales que "el sueño activa el sistema glinfático del cerebro para eliminar desechos nocivos".

Otros estudios que refuerzan la evidencia

La evidencia científica se acumula desde múltiples frentes: Escuela de Medicina de Harvard: Confirmó que dormir menos de cinco horas por noche a partir de los 60 años puede duplicar el riesgo de desarrollar Alzheimer y aumentar la probabilidad de muerte. Universidades de Columbia, Toronto y Rush (Chicago): Publicado en Science Advances, demostró que la pérdida crónica de sueño acelera el envejecimiento de las células inmunitarias cerebrales (microglía), provocando problemas cognitivos graves. Academia Americana de Neurología: Quienes padecen insomnio crónico podrían experimentar un envejecimiento cerebral acelerado y mayor probabilidad de problemas de memoria.

Lo que dicen los expertos: claves para un buen descanso

La doctora Stella Maris Valiensi (MN 94777), neuróloga a cargo de la sección Medicina del Sueño del Hospital Italiano de Buenos Aires y autora del libro La ruta del sueño, brindó recomendaciones prácticas:
  • Mantener horarios regulares: Levantarse siempre en el mismo horario.
  • Condiciones ambientales adecuadas: Temperatura confortable, oscuridad y silencio.
  • Evitar comidas copiosas cerca de la hora de acostarse.
  • No consumir cafeína después de las 17:00.
  • Evitar el alcohol: Puede fragmentar el sueño.
  • Limitar siestas: No superar los 30 minutos.
  • Ejercicio físico regular: Preferentemente por la mañana.
  • Reducir exposición a pantallas por la noche.
  • Repetir rutinas nocturnas que preparen para dormir.
  • Practicar relajación antes de acostarse.
  • No automedicarse para dormir.

Un mensaje esperanzador

Los investigadores destacan que los cambios cerebrales asociados a la demencia se desarrollan durante décadas, lo que significa que modificar los hábitos de sueño en la mediana edad podría ser una estrategia preventiva efectiva. "Nuestros datos sugieren que el sueño corto en la mediana edad incrementa el riesgo de demencia y no solo refleja un síntoma temprano de la enfermedad", concluye el estudio. La buena noticia es que la duración del sueño es un factor de riesgo modificable, lo que abre una puerta esperanzadora para la prevención. Promover una adecuada higiene del sueño podría integrarse en campañas de prevención frente a la demencia en poblaciones con riesgo elevado.

Fuentes

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