26/04/2026 10:12 - Tecnologia
Durante siglos, filósofos y científicos consideraron la imaginación como una capacidad casi ilimitada del cerebro humano, una herramienta creativa capaz de trascender la realidad. Sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista Science pone en tela de juicio esta creencia al demostrar que la imaginación está profundamente arraigada en los mismos mecanismos biológicos que utilizamos para percibir el mundo.
La investigación revela que la imaginación visual no es un proceso independiente, sino más bien una especie de "reutilización" del sistema visual. Cuando observamos un objeto, se activan determinadas neuronas para codificar sus características. Sorprendentemente, al imaginar ese mismo objeto más tarde, el cerebro reactiva parte de esas mismas neuronas, utilizando un código neuronal similar.
Los científicos lograron demostrar que alrededor del 40% de las neuronas implicadas en la percepción visual vuelven a activarse cuando una persona imagina una imagen que ha visto anteriormente. Esto sugiere que la imaginación no crea imágenes de la nada, sino que reconstruye experiencias visuales pasadas basándose en patrones ya almacenados en el cerebro.
Este "código compartido" se ha observado en una región denominada giro fusiforme, esencial para el procesamiento visual de alto nivel, como el reconocimiento de rostros y objetos.
Una de las cuestiones más intrigantes es por qué las imágenes mentales pueden parecer tan vívidas. La respuesta radica precisamente en esta superposición neuronal: al reutilizar los mismos circuitos de la visión, el cerebro crea experiencias internas que se asemejan a la percepción real.
Sin embargo, existe una diferencia crucial. Durante la visión real, la actividad neuronal es más intensa y completa. En cambio, en la imaginación, solo se activa una parte de esas neuronas, lo que da lugar a una versión menos detallada y más "difusa" de la imagen. Es esta diferencia de intensidad la que permite al cerebro distinguir entre lo que es real y lo imaginado.
Cuando este mecanismo falla, como ocurre en ciertos trastornos psiquiátricos, las imágenes mentales pueden volverse intrusivas y difíciles de separar de la realidad.
El estudio también sugiere que la imaginación está limitada por lo que ya hemos visto o experimentado. Dado que depende de la reactivación de patrones existentes, no somos capaces de imaginar algo que esté completamente desvinculado de nuestra experiencia visual previa.
Incluso cuando creemos estar creando algo totalmente nuevo, el cerebro en realidad está combinando y reorganizando elementos que ya tiene almacenados. Esto impone un límite biológico a la creatividad: es poderosa, pero no infinita.
Al comprender cómo genera el cerebro las imágenes mentales, los investigadores creen que será posible desarrollar nuevos enfoques para tratar enfermedades como:
El uso de la inteligencia artificial fue esencial en este estudio. Los científicos lograron:
Fuente: Meteored Argentina - Estudio publicado en la revista Science, 25 de abril de 2026.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones