02/07/2026 21:34 - Internacionales
El 2 de julio de 2026 quedó marcado como un día de alegría y alivio en medio del devastador panorama dejado por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon a Venezuela el 24 de junio. Hernán Gil, de 43 años, fue rescatado milagrosamente ileso tras sobrevivir casi ocho días (114 horas) atrapado bajo los escombros en la localidad de Catia La Mar, en La Guaira.
Gil había quedado atrapado en el sótano de una garita de seguridad perteneciente a un edificio de 7 pisos. Según relató el equipo de rescate, el hombre logró protegerse de la caída de estructuras refugiándose bajo una mesa y una silla, un acto que le salvó la vida al crear un espacio de aire que le permitió respirar mientras esperaba la ayuda.
El rescate de Hernán Gil no habría sido posible sin la inmensa solidaridad y cooperación internacional. Un equipo compuesto por 200 rescatistas de 7 países (Venezuela, Chile, Costa Rica, El Salvador, México, Portugal y Estados Unidos) trabajó incansablemente durante más de 100 horas tras el primer contacto visual con el sobreviviente.
Para mantenerlo con vida durante la angustiante espera, los equipos de búsqueda le suministraron 10,5 litros de agua y oxígeno a través de mangueras que lograron llegar hasta el reducido espacio donde se encontraba. Finalmente, el 02/07/2026, fue extraído con vida y sin lesiones graves, en un momento que llenó de emoción y lágrimas a todos los presentes en el lugar.
Aunque el rescate de Gil es un faro de esperanza, la situación general en el país sigue siendo de emergencia. Los sismos del 24/06/2026 dejaron un saldo oficial al 2 de julio de 2.295 muertos y 11.267 heridos. Organismos internacionales estiman que hay entre 40.000 y 70.000 desaparecidos.
El gobierno venezolano decretó 7 días de duelo nacional, mientras la comunidad internacional ha respondido masivamente: 27 países han enviado ayuda, desplegando más de 3.300 rescatistas y enviando más de 2.000 toneladas de suministros. Los Estados Unidos donaron 300 millones de dólares y desplegaron 2.000 efectivos del Comando Sur, confirmando además que la infraestructura petrolera no sufrió daños críticos.
Historias como la de Hernán Gil demuestran que, incluso en los momentos más oscuros, la resiliencia humana y la cooperación internacional pueden lograr milagros. La labor de los rescatistas continúa en la zona, con la esperanza de encontrar a más sobrevivientes bajo los escombros.
Alfredo S. Quiroga