04/07/2026 15:15 - Internacionales
Fuente: The Guardian
En medio de la compleja situación que atraviesa Sudán, la ciudad de El Obeid se ha convertido en un foco de atención humanitaria. Esta urbe, que alberga a 500.000 residentes y da refugio a 100.000 personas desplazadas, se encuentra en una encrucijada geográfica y militar. Sin embargo, la luz de la solidaridad y la acción internacional brillan como una esperanza para sus habitantes.
Desde abril de 2023, Sudán enfrenta una guerra civil entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF), lideradas por el general Abdel Fattah al-Burhan, y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), comandadas por el general Mohamed Hamdan Dagalo. El Obeid, situada entre Darfur (controlado por RSF) y las regiones orientales (bajo el ejército), sufre una presión estratégica particular.
Según datos de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, entre el 6 de junio y el 28 de junio de 2026 se registraron 15 ataques con drones en la ciudad y sus alrededores, dejando un saldo de 45 personas fallecidas y 41 heridas.
Testimonios de trabajadores humanitarios, que piden reserva de sus nombres por seguridad, relatan la realidad cotidiana. Una voluntaria llamada Fatima comentó que es habitual observar entre 40 y 45 drones en el cielo. En el último fin de semana de junio, los ataques golpearon escuelas y estaciones de servicio, causando la muerte de más de 20 personas, incluidos estudiantes.
A pesar de la gravedad, la comunidad internacional está activando mecanismos para evitar tragedias mayores. El viernes 3 de julio de 2026, Volker Türk, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, instó a los líderes mundiales a actuar de inmediato para prevenir crímenes atroces, marcando una agenda de prevención y protección.
El lunes 29 de junio de 2026, el Laboratorio de Investigación Humanitaria de Yale publicó un informe revelando que las Fuerzas Armadas Sudanesas han construido 50 kilómetros de posiciones defensivas. Este esfuerzo busca proteger a la población ante posibles asedios. Además, se detectó un aumento de 700 estructuras temporales en los campamentos, lo que demuestra el flujo de cooperación para albergar a los más vulnerables.
Organizaciones como Avaaz y el Centro Africano para la Justicia y los Estudios de Paz están abogando firmemente por un alto al fuego y la creación de corredores seguros. Mohamed Badawi, director de este último centro, enfatizó la necesidad de brindar vías de escape seguras para los residentes.
La labor incesante de los trabajadores humanitarios en El Obeid es un recordatorio del espíritu humano. Aunque la infraestructura, como la red eléctrica y de telecomunicaciones, ha resultado dañada, la voluntad de asistir a los demás y los esfuerzos de la ONU y tribunales internacionales prometen un camino hacia la reconstrucción y la paz.
Alfredo S. Quiroga