04/07/2026 15:35 - Internacionales
Según informó The Guardian, las devastadoras inundaciones en Costa de Marfil han cobrado la vida de 59 personas desde mayo. El ministro de Comunicación, Amadou Coulibaly, informó durante una reunión del gabinete en Abiyán que existe la preocupación de que la cifra podría aumentar, ya que los equipos de rescate continúan buscando víctimas en medio de una temporada de lluvias que se extiende desde mayo hasta julio.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran barrios completamente sumergidos, donde los residentes avanzan entre las aguas en busca de zonas más seguras, demostrando una notable resiliencia ante la adversidad climática.
En la vecina Ghana, la situación también ha sido crítica. Las autoridades reportaron que al menos 13 personas perdieron la vida, pero se logró un importante esfuerzo humanitario al rescatar a más de 400 personas el último martes, según detalló el servicio de bomberos local. El presidente John Mahama explicó que se registraron aproximadamente 140 mm de lluvia, una cifra alarmante si se compara con el récord histórico del año anterior, que fue de unos 56 mm en un solo día.
Las lluvias torrenciales también han afectado a Benín, Togo y Nigeria, aunque sin confirmarse víctimas fatales en estos últimos países. En Lagos, Nigeria, el agua interrumpió las operaciones de una subestación de transmisión, afectando el suministro eléctrico de varios barrios, pero las autoridades ya se encuentran trabajando en la restauración del servicio.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha advertido que, aunque África contribuye mínimamente a las emisiones de gases de efecto invernadero, el continente es especialmente vulnerable a eventos climáticos extremos. Frente a este escenario, la Agencia Meteorológica de Nigeria (NiMet) ha proyectado lluvias por encima de lo normal para Abuja y otros nueve estados este año, lo que permite a las autoridades anticiparse y proteger a la población.
A pesar de la tragedia, los esfuerzos de rescate y la concientización sobre el cambio climático y la planificación urbana ofrecen una luz de esperanza. Las naciones de África Occidental enfrentan este desafío con equipos de respuesta cada vez más coordinados y con la firme convicción de adaptar sus infraestructuras para garantizar un futuro más seguro para todos sus habitantes.
Alfredo S. Quiroga