04/07/2026 15:54 - Internacionales
El 24 de junio de 2026, dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 azotaron la costa norte de Venezuela, generando una crisis humanitaria de proporciones incalculables. A la fecha, el balance oficial reporta 2.595 muertos y 12.400 heridos, mientras que la ONU estima que entre 50.000 y 70.000 personas continúan desaparecidas. Sin embargo, en medio de la devastación, historias de supervivencia y solidaridad brillan con fuerza.
En las devastadas calles de Caraballeda y La Guaira, la ausencia de una respuesta gubernamental ágil ha sido suplida por el inmenso corazón del pueblo venezolano y la comunidad internacional. Es el caso de Israel Rivas, un joven de 24 años y mecánico de San Félix, que viajó 12 horas en ómnibus para unirse a los esfuerzos de rescate. Rivas se convirtió en el intérprete del equipo de búsqueda y rescate del Reino Unido (UK ISAR), proveniente de Merseyside, West Midlands y Gales.
«Si me necesitan, aquí estoy», fue la frase con la que Rivas se presentó ante los bomberos británicos. Equipos de Brasil, Ecuador, Chile, El Salvador y Perú también trabajan incansablemente, utilizando perros rastreadores y dispositivos acústicos de alta sensibilidad para detectar signos de vida bajo los escombros.
La esperanza se renueva con cada rescate. Un caso conmovedor fue el de Hernán Gil, un guardia de seguridad de 43 años que fue extraído con vida del sótano colapsado de un centro comercial tras permanecer 114 horas (casi 8 días) atrapado bajo los escombros.
Hasta el momento, 13 personas han sido rescatadas con vida, demostrando que el espíritu humano puede superar las peores adversidades. Los rescatistas mantienen la fe; como señala el capitán brasileño Diego Assunção, la detección de sonidos de respiración bajo los escombros «es suficiente para darnos esperanza».
A escasos metros de la playa Los Corales, abuelos y padres aguardan noticias de sus seres queridos. Olivia Sandoval, de 50 años, vela por su nieto Ronald (8) y sus primos Victoria (10) y Leonardo (8), atrapados cuando el edificio Residencia La Gabarra colapsó. Olivia reparte pan arepa tradicional a los rescatistas mientras reza por un milagro, símbolo de la resiliencia venezolana.
«Donde el gobierno está ausente, el pueblo abunda».
La actuante presidenta, Delcy Rodríguez, ha defendido la gestión oficial, asegurando que 19.000 funcionarios trabajan en la zona, aunque ciudadanos como Adolfo Guedes (quien perdió a su hija Alexandra de 23 años) expresan su indignación por la lentitud en la llegada de ayuda estatal. La comunidad internacional, por su parte, continúa enviando apoyo logístico y humano, demostrando que ante la tragedia, las fronteras desaparecen.
Fuentes internacionales, como The Guardian, describen la escena como un desafío monumental, pero el trabajo conjunto de voluntarios como Israel Rivas y brigadas de todo el mundo asegura que la luz de la esperanza nunca se apague en La Guaira.
Alfredo S. Quiroga