04/07/2026 15:58 - Internacionales
La tragedia que azotó a Venezuela el 24 de junio de 2026 con dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5, ha dejado imágenes de devastación. Sin embargo, la historia de Hernán Alberto Gil Flores, de 43 años, es un recordatorio de que la esperanza y la vida pueden florecer incluso en las circunstancias más adversas. Trabajando como guardia de seguridad nocturno en el centro comercial Galerías Playa Grande en La Guaira, Hernán logró sobrevivir gracias a una bolsa de aire formada en su pequeña cabaña de seguridad, que lo protegió del aplastante peso de los escombros.
El pasado jueves 2 de julio de 2026, tras ocho días atrapado bajo el rubro, Hernán fue extraído con vida en medio de los aplausos y vítores de los equipos de rescate internacionales. El operativo fue coordinado por brigadas de bomberos de Chile, junto a equipos especializados de Estados Unidos, Portugal, México y el Reino Unido.
El equipo de la Cruz Roja Costarricense (CRRC) detectó los primeros signos de vida el domingo y logró establecer contacto con él. Minyar Collado, miembro del equipo, relató a la agencia Associated Press una frase conmovedora: «Cuando lo encontramos, nos pidió que no le dijéramos a su esposa que estaba vivo, por si no lograba sobrevivir».
A pesar de la inestabilidad estructural, las lluvias torrenciales y las réplicas persistentes, los rescatistas utilizaron una cámara telescópica para mantener contacto visual constante. Durante los últimos tres días, le pasaron agua y nutrientes líquidos a través de un estrecho conducto. La bombera chilena María Paz Campos lo acompañó verbalmente durante toda la operación, manteniéndolo tranquilo y pidiéndole que usara gafas protectoras para evitar que las partículas cayeran en sus ojos. En un video publicado antes del rescate, se veía a Hernán dibujando para pasar el tiempo.
Cuando finalmente fue sacado en una camilla cubierta con una lona naranja, la esposa de Gil Flores, Gusbimar González, expresó su inmenso alivio: «Vi un rayo de luz en la oscuridad».
Los terremotos que golpearon la costa norte de Venezuela a finales de junio han sido devastadores. Según el balance oficial al 3 de julio de 2026, la tragedia dejó 2.595 muertos, 12.400 heridos y una cifra estimada de 50.000 a 70.000 desaparecidos según la ONU. La NASA ha estimado que más de 58.000 edificaciones resultaron dañadas o destruidas, dejando a unas 16.000 personas sin hogar.
El gobierno de Delcy Rodríguez desplegó a 19.000 funcionarios, mientras que 27 países enviaron ayuda con un total de 3.300 rescatistas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) destinó USD 1,5 millones en suministros médicos. Russ Gauden, coordinador del equipo de búsqueda y rescate del Reino Unido, destacó la robustez de la población local, ampliando la ventana habitual de supervivencia de 96 horas a más de 130 horas en esta región del mundo.
El Programa Mundial de Alimentos ha apelado a fondos para alimentar a unas 500.000 personas durante tres meses, ya que los recursos como comida y agua potable comienzan a escasear. Las familias continúan aguardando en los escombros, esperando más milagros como el de Hernán.
Fuente: The Guardian
Alfredo S. Quiroga