06/07/2026 16:54 - Tecnologia
Según informaría el portal Merca2, la NASA habría conseguido un avance monumental en la física: crear, estabilizar y observar durante varios segundos un condensado de Bose-Einstein a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS). Este estado exótico de la materia, que apenas dura microsegundos en la Tierra, requiere temperaturas de un billonésimo de grado por encima del cero absoluto (-273,15 °C).
El responsable de este logro sería el Cold Atom Lab, un módulo de tamaño reducido instalado en la ISS y operado remotamente desde el Jet Propulsion Laboratory (JPL) en California. El proceso comenzaría calentando rubidio o potasio a 400 °C en una cámara de vacío. Luego, haces láser extraerían la energía cinética hasta frenar casi por completo los átomos. Finalmente, una trampa magnética suspendería la nube en el espacio para un enfriamiento final por evaporación.
En la superficie terrestre, la gravedad tira de la nube atómica hacia abajo, haciéndola chocar contra las paredes de la trampa y perdiendo su coherencia cuántica casi al instante. Sin embargo, la microgravedad de la ISS eliminaría este obstáculo. Sin una fuerza dominante, la nube puede flotar estable durante segundos enteros, permitiendo a los científicos observar cómo un conjunto de átomos se comporta como una sola ola de materia del tamaño de un grano de arena.
Ethan Elliott, científico adjunto del proyecto en el JPL, destacaría que están realizando cuántica 2.0, manipulando grandes estados cuánticos para obtener avances similares a los del siglo pasado con láseres y teléfonos móviles.
Kamal Oudrhiri, director del proyecto, señalaría que las aplicaciones incluyen sensores de gravedad para cartografiar planetas, navegación sin GPS y relojes atómicos para detectar ondas gravitacionales desde el espacio profundo.
El laboratorio fue lanzado en 2018 y ha recibido actualizaciones en los últimos dos años para optimizar los campos magnéticos y las bandas metálicas. La producción rutinaria de condensados estables se habría consolidado recientemente en 2026. A pesar del ruido de fondo por las vibraciones de la estación, cada tanda de datos refinaría los modelos teóricos. La siguiente generación del laboratorio podría poner a prueba la relatividad general en un régimen nunca antes explorado.
Fuente: Merca2
Alfredo S. Quiroga