19/07/2026 12:19 - Economia
Nicolás Tiferes, diseñador industrial de profesión, siempre soñó con crear objetos y marcas que generaran valor. En el año 2012, cuando los mates eran tradicionalmente de calabaza o lata, vio una oportunidad única de innovar. Así nació el mate de silicona, un producto disruptivo que logró vender 500.000 unidades en sus primeros cinco o seis años.
El éxito de su primer invento lo llevó a preguntarse cómo seguir. Siguiendo el modelo de Nespresso, donde el negocio continuo es la cápsula y no la máquina, Tiferes decidió adentrarse en el mundo de la yerba mate. Así, en el año 2022, nació Mathienzo, una marca de yerba premium pensada para la exportación y producida en Oberá, Misiones.
Mathienzo no se limita a la yerba tradicional. Con la innovación como motor, la marca desarrolló productos como el Mathienzo Tonic, un agua tónica a base de yerba mate; el polvo de pura hoja de yerba mate, ideal para saborizar bebidas e infusiones; y hasta un alfajor de yerba mate creado en conjunto con Dulce de Leche & Co.
Actualmente, la marca exporta a Chile, Australia, Tailandia, República Checa y Rusia, con una producción anual de aproximadamente 35.000 kilos. Comercializan a través de canales digitales y de forma directa a empresas (B2B).
Para impulsar la marca en el mundo del polo, Tiferes se asoció con Lando Simonetti y Adrián Simonetti, chairman y CEO global de La Martina, quienes fueron sus mentores y primeros empleadores cuando Tiferes era cadete, y ahora son socios minoritarios.
La visión compartida es clara: el mate forma parte del equipamiento técnico del polista, al igual que la montura, el casco o el taco. Como expresa Lando Simonetti: No somos una marca más de yerba mate; somos la yerba del polo.
Además, la marca incursionó en la tecnología al tokenizar una partida de yerba mate estacionada, permitiendo a personas de todo el mundo participar económicamente del crecimiento de la categoría.
Alfredo S. Quiroga