En la era del streaming, donde más de 800 millones de personas en todo el mundo pagan por plataformas de música digital, los parlantes inalámbricos se volvieron omnipresentes. Pero los amantes de la música empiezan a reencontrarse con un objeto que parecía condenado al olvido: el reproductor de CD, el cual está viviendo un regreso impulsado principalmente por los jóvenes.
Datos que confirman el boom
Los grandes almacenes británicos John Lewis reportaron que las búsquedas de reproductores de CD aumentaron un 96% desde julio, probablemente por estudiantes que se preparan para la universidad y quieren equipar sus cuartos. Modelos como el Crosley Voyager (£79) y el Pure Classic C-D6 (£129) están agotados online, con el Voyager programado para regresar en octubre. Los reproductores portátiles también ganan terreno.
El CD supera al vinilo
Este resurgimiento se alinea con las ventas de CD. Un informe de este año reveló que el crecimiento de las ventas de CD fue del 16%, frente al 2.4% del vinilo. La cadena HMV reporta que sus ventas de CD crecieron 10% en el último año, gracias a que los artistas incluyen contenido exclusivo en este formato. Según Phil Halliday, director gerente de HMV: “El K-pop fue un motor masivo, con BTS como ejemplo más obvio. Pero va mucho más allá: vemos una fuerte demanda en torno a artistas como Olivia Rodrigo, Ariana Grande y Olivia Dean.”
El precio es clave: un vinilo cuesta alrededor de £35, mientras que un CD ronda las £12. Además, Tom Morgan-Freelander, editor adjunto de la revista de tecnología Stuff, lo atribuye a que los consumidores buscan alejarse del teléfono, mejor calidad de audio y un presupuesto limitado.
La voz de los nuevos consumidores
En una tienda HMV en Londres, jóvenes de 14 a 27 años buscan en la sección de CD. Milo Georgeaux-Healy, de 14 años, eligió dos álbumes de Dua Lipa y Brat de Charli XCX para escuchar en un boombox. “Me gustan porque son más baratos y más compactos que el vinilo. Y tienen mejor calidad que el teléfono.” Por su parte, Adel Alsehi, de 27 años, seleccionó éxitos de Madonna, Kacey Musgraves y Private Dancer de Tina Turner: “Me da una sensación diferente, siento que escucho el trabajo de un artista. Me trae alegría.”
Richard Farnell, de la tienda Vinyl Exchange en Manchester, confirma que los compradores de CD son cada vez más jóvenes: “Las discográficas subieron el precio del vinilo y se volvió inaccesible para este grupo demográfico. Una copia original de ‘Definitely Maybe’ de Oasis puede costar £150-£250, pero el CD en nuestra tienda sale £4.”
El factor nostálgico y cultural
Este resurgimiento se inscribe en una tendencia más amplia: la nostalgia por la tecnología retro. Junto al vinilo y los cassettes, también está la moda de los auriculares con cable. Katrina Mills, encargada de compras de audio en John Lewis, señala que “la revitalización del vinilo estableció el apetito por lo analógico, y ahora vemos ese amor por lo físico expandirse a los CD.”
El estratega de marca Alexi Gunner acuña el término “audiophilia performativa”: “Alguien que lleva un reproductor de CD portátil y auriculares con cable está señalizando su buen gusto y capital cultural.” Según Gunner, este retorno a lo físico es una rebelión contra el status quo de las plataformas de streaming y el audio inalámbrico en iPhones idénticos.
J'Nae Phillips, que escribe sobre tendencias Gen Z en su Substack Fashion Tingz, coincide: “Cuando la música es infinita y sin fricción, hay algo atractivo en tener que elegir un álbum, poner el disco y escucharlo de principio a fin.”
¿Qué sigue?
El CD es la última revolución que le queda a los jóvenes antes del MP3 en los años 2000. Pero Gunner sugiere que el próximo objeto en la mira podría ser la memoria USB: “Es el formato más común que los DJ usan para llevar su música a un concierto. En la lógica de la audiophilia performativa, mostrás que no solo escuchás música, sino que posiblemente sos DJ, que sos un formador de gustos.” El tiempo lo dirá.